“No soy ni primera, ni dama”, así respondió la pareja del presidente de Chile

“No soy ni primera, ni dama”, así respondió la pareja del presidente de Chile

Irina Karamanos (Fuente externa)

¨No me identifico mucho con el rol de primera dama, pero sí con cambiar ese espacio. Bueno, no soy ni primera ni dama¨, con estas palabras la pareja del presidente Gabriel Boric, Irina Karamanos,  causó revuelo en redes.

Tal ha sido el impacto, que muchos se han preguntado cuál es el origen de esta emblemática expresión.

Y es que de esta forma ve su cargo donde además dijo que ¨pienso que hay que salir de ese término conservador y clasista».

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Añadió: «Las palabras tienen mucho peso y en ellas aún quedan encerrados muchos prejuicios. Yo no puedo mirar con inocencia esos rótulos y por eso me corro». 

Se recuerda que Irina Karamanos,  es la pareja sentimental del  presidente Gabriel Boric, quien asumió el cargo el pasado viernes 11 de marzo.

Sobre la frase

La prensa argentina atribuye el «yo no soy ni primera ni dama» a Soledad Quereilhac en diciembre de 2019, cuando Kicillof asumió en el cargo de gobernador.

Al igual que Karamanos, Quereilhac también ha afirmado no creer en el rol de la primera dama.

Así lo ha dado a entender en varias entrevistas y en actos públicos donde se presenta como la «anti primera dama».

«De ninguna manera podría pensarme como ‘primera’ frente al resto de las mujeres de la Provincia por el solo hecho de estar casada con quien fue electo para gobernar cuatro años. Eso no es ningún mérito; es una elección amorosa, muy feliz, por cierto. Pero no es un título. A mí nadie me votó. No existe el fenómeno de la ‘ósmosis matrimonial’: los atributos soberanos de Axel no tienen por qué andar pasándose a mi persona», declaró en 2020 la escritora, según cita Perfil.com.

Sobre el término ‘dama’, dijo que este «connota una discriminación de clase inaceptable. ‘Dama’ era, lisa y llanamente, la mujer con privilegios.

Aquella que se contraponía a las trabajadoras que sostenían parte de esos privilegios: la sirvienta, la obrera textil, la lavandera, la mucama, la niñera, la prostituta.

No sólo es un término anacrónico; es clasista y conlleva, además, a un equívoco moral lamentable: la dama posee su ‘virtud’ intacta, gracias a que se reprime sexualmente».