No tardar más con los salarios

Los salarios mínimos funcionan como exiguas medidas contra la tendencia a devaluar el trabajo enfrentándolos al afán de lucro de muchos empleadores que preferirían que el sudor de quienes les venden sus desempeños costara lo menos posible. El considerable desempleo que se manifiesta en ofertas que sobrepasan las plazas disponibles favorece al patrono. La clásica fórmula de “lo tomas o lo dejas” libera al empleador de presiones que obliguen a pagar más o a ser justo yconsecuente con las necesidades de sus subordinados.

El dilema que se plantea para la fijación de las remuneraciones mínimas entre lo que ofrecen pagar los empresarios, de un lado, y lo que demandan los sindicatos, de otro, significa que al final los trabajadores dominicanos seguirían siendo mal pagados en el nivel básico de sus respectivas categorías si se toma en cuenta el real costo de la vida de la mayoría de ellos. La tardanza en actualizar los topes en el plazo que manda la ley, con la reclasificación de las empresas como manzana de discordia, es ya inadmisible; exclusivamente perjudicial a los asalariados que además son víctimas de métodos de producción desfasados en ocasiones y de un esquema de relaciones contractuales que no reconoce la productividad de la mano de obra ni el efecto de la inflación sobre el escaso poder de compra de la mayoría de los obreros. Sin indexación, la pérdida de valor del dinero es confiscatoria salarialmente.

Opción múltiple para el ambiente

Los desechos plásticos son, por su abundancia y mala disposición final, una fuente de daños a recursos naturales, muy pronunciada en República Dominicana por el inadecuado manejo de la basura en sentido general. Por más de un camino deberán aplicarse medidas para librar los entornos de materiales no degradables tras ser descartados.

Es inaplazable reducir la multiplicidad de envases de polietileno de un solo uso, como los calimetes que un grupo de establecimientos muy concurridos de Santo Domingo va a suprimir.El reciclaje es arma contra el exceso de residuos plásticos que funciona aceptablemente con vidrios, cartones y papel reutilizables o aprovechables como materia prima. La cuenta regresiva está en pie. Las industrias tendrán que mostrar capacidad de anular el plástico como agresor del ambiente.