No violencia contra la mujer

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El Día Internacional del No a la Violencia contra la Mujer, cuya instauración fue inspirada por uno de los actos más abominables de agresión de género, se conmemora hoy precisamente en momentos en que es alta y justificada la preocupación general por nuestros alarmantes índices de feminicidios.

La conmemoración debería servir para despertar conciencia sobre la gravedad de una situación que nos coloca entre los países con mayores índices de criminalidad contra la mujer, superando a naciones con población mucho más abundante que la nuestra.

La fecha que se conmemora hoy toma como expresión de violencia grosera el asesinato de las hermanas Patria, Minerva y María Teresa Mirabal, un día como hoy de 1960, por disposición de la tiranía de Rafael Leónidas Trujillo.

Ese suceso, que también tiene el sesgo inequívoco de la intolerancia ideológica de la época, debido a los vínculos de las Mirabal con la resistencia revolucionaria, encaja entre las expresiones más groseras del machismo que caracterizaba la idiosincrasia del tirano.

Desde ese trágico acontecimiento hasta nuestros días, las manifestaciones de violencia de género en perjuicio de la mujer constituyen una de las más graves entre las patologías sociales que nos acosan.

Los registros de feminicidios acompañados de suicidios no dejan dudas de que esa tendencia se corresponde con una enfermedad social a la cual hay que hacerle frente.

-II-

Ha habido siempre en la sociedad dominicana una especie de cultura machista incubada desde los mismos hogares, aunque hay que admitir que esa tendencia se ha ido despejando con el progreso y las campañas de concienciación.

La idea de que el hombre era superior a la mujer, inculcada por muchas madres a sus hijas, ha establecido en este y muchos países sistemas de aberrante discriminación de género, que se explica no sólo por medio de los maltratos individuales de cónyuges contra sus parejas, sino fundamentalmente en el comportamiento de la misma sociedad.

La violencia contra la mujer no es solamente física, con resultados luctuosos y sangrientos que engrosan nuestras estadísticas de feminicidios, sino también la expresada a través de la discriminación en  materia de oportunidades laborales y de equidad salarial con respecto al hombre.

Los asesinatos de mujeres por parte de sus parejas, por motivos de celos mayormente, constituyen la parte sangrienta y luctuosa de todas las expresiones de violencia contra la mujer que se practican en nuestra sociedad.

Este Día Internacional del No a la Violencia contra la Mujer debe inspirarnos para combatir y desterrar esa parte de la violencia de género que no se manifiesta, como el feminicidio, con expresiones ofensivas a la vista y el entendimiento, pero que están vigentes en virtud de un comportamiento social lleno de discriminaciones que colocan a la mujer en desventaja ante el hombre. Toda segregación, todo discrimen es, sin lugar a dudas, acto de violencia.