Noah Syndegaard quiere lanzar más duro esta temporada

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El secreto peor guardado de los Mets es que Noah Syndergaard subirá al montículo para la parte alta del primer inning en el Citi Field cuando Nueva York abra la temporada contra los Bravos de Atlanta.
Pero eso no significa que el derecho se considere como el as de la rotación.

“No puede decir que el líder del grupo. Creo que todos somos líderes en diversas formas y nos apoyamos mutuamente”, declaró Syndergaard en la sede de entrenamientos de primavera del equipo el domingo, un día antes de la fecha que los lanzadores y receptores deben reportarse. “Es como una hermandad dentro del equipo. Es realmente fabuloso ser parte de ello”.

Sin embargo, varios factores de importancia respaldan a Syndergaard para que el manager Terry Collins lo designe como el primer abridor de los Mets este año.

Antes que todo, es un pitcher joven, fuerte, consistente y sin un historial de lesiones.

En un equipo con una de las rotaciones que más bajas tuvo el año pasado, Syndergaard fue el último en pie al cabo de la campaña.

Los derechos Jacob deGrom y Matt Harvey padecieron molestias desde el comienzo, ambos con lesiones en la primavera. Sus temporadas se frenaron tras someterse a cirugías.

El zurdo Steven Matz sufrió con un rebelde espoleón oseao y no pudo completar la campaña por una dolencia en el hombro.

Además, el derecho Zack Wheeler se sometió a una cirugía reconstructiva del codo en marzo de 2015, tuvo una aparición en un juego de ligas menores y no volvió a lanzar más.

Syndergaard es apodado “Thor”, pero podría recibir otro alias: el “Robusto”.

“Es un tremendo honor el que Terry me mencione (como abridor del juego inaugural). Estoy para responder al llamado”, dijo Syndergaard, quien se recupera de la bronquitis que contrajo en el invierno.
Durante el receso, Syndergaard añadió más musculatura, fue más cuidadoso con su dieta y consumió más proteína.

Explicó que su régimen de entrenamientos apunta a su objetivo, que es mejorar la marca de 14-9, efectividad de 2.60 y 218 ponches la pasada temporada.

Aunque sea algo inconcebible, también quiere lanzar más fuerte. Su recta alcanzó con frecuencia las 100 millas por hora y promedió las 97.9 con ese pitcheo. Ese fue la cifra más alta en las mayores por parte de un abridor.

“Siempre busco tirar más duro, simplificar el juego”, dijo.