Noche de Ronda

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POR ALEXIS MÉNDEZ
Ya las Noches aquellas dejaron de pasar tristes por mi balcón. Ahora me llenan de regocijo. Y me olvido de que antes lastimaban mi corazón. Y “Canto lo sentimental”, y en mi “Vereda tropical” descubro un sueño. Mis noches comienzan cuando en la radio encuentro dos horas de un idilio, que entre canción y canción me dice que estoy vivo… vivo para escuchar el espacio “Noche de Ronda”.

En una de mis noches llegaron unos amigos, y con ellos también me visitó la desesperación. Y es que el programa estaba apunto de empezar. Pero la excusa fue el mejor aliado, que me dio la satisfacción de escuchar a Toña la Negra, y luego a Solé Giménez (Sí… con G) del grupo Presuntos Implicados: Una rara combinación, porque en mis noches se irrespeta cronología y se encuentran generaciones… si todos aman, ¿Por qué no encontrarse?

En otra de mis noches Alberto Beltrán me deleitó, porque “Aunque me cueste la vida”, siempre escucho esa voz que un día salió de mi terruño y se expandió por todo el continente. Llegó el turno de Cheo; me refiero al Feliciano que te alegra alma aunque te cante tristeza. Es el mismo que con una sonrisa le reclama a la vida, porque “uno se entrega entero y lo devuelven en pedacitos”. Y así fueron desfilando por mi entusiasmo, el despecho de María Luisa Landín, la eterna agonía de Julito Deschamps, y hasta las insinuaciones de Sabina, que no vienen “a la roca”, siempre las acompaña un trago de nostalgia trasnochada.

Mi esposa quiso ver, o mejor dicho oír, lo que interrumpía sus noches, y le gustó lo que oyó. Y no se habló más de sus noches, ni de mis noches. Solo eran nuestras noches… que impidieron que la luna continuara quebrándose sobre las tinieblas de nuestra soledad. Y nos fuimos “De Ronda”.

Esos cuadros los ofrece la galería musical que llega de 10:00 a 12:00 de la media noche por Quisqueya FM. Noche de Ronda viene enmarcada de la dulce voz de Rosa Lidia Lora, su productora. Un timbre que no me molestaría, si algún día decide dejar de “bolerear”, y pasarse las dos horas regalándome aquellos poemas que se entremezclan, porque Rosa Lidia se va de ronda no solo musicalmente, sino literariamente. Ella es un una joven que me hizo sentir que yo no andaba perdido entre mis gustos.

Con Rosa Lidia he compartido dos grandes momentos. En el primero ella dijo, “Música Maestro”. En el segundo yo descubrí mis noches de ronda. Compartimos en cabina, dos programas inolvidables.

Gracias a ella se llenó el vacío que por muchos años ocuparon grandes producciones especializadas en música romántica, como fueron “Cien Canciones y un Millón de Recuerdos”, “Serenata Continental” y “La Noche Pide un Poema”.

“Noche de Ronda” trae buena música, seleccionada cuidadosamente, para que los oyentes puedan relajarse escuchando aquellas canciones de siempre escritas por verdaderos compositores que dibujan episodios de amor y desamor. Grandes intérpretes de diferentes etapas, del siglo XX y el presente XXI, se unen en un exquisito recorrido donde se involucra la condición amatoria.

“Siempre Fuiste la razón
de mi existir,
adorarte para mí fue religión
y en tus besos yo encontraba
el calor que me brindaba
el amor y la pasión”.

(Carlos E. Almarán).