Nos vendría bien apelar al diálogo

Nuestros problemas sociales han crecido con el abono de la cerrazón. El diálogo no es un remedio común entre nosotros, y cuando suele haberlo, cada bando se cree dueño absoluto de la verdad. La cerrazón, la rigidez de posiciones, nos aleja frecuentemente de la concertación razonada sin pasiones de por medio. Es un mal que ha crecido hasta enraizar tan profundo en la unidad familiar, que ha resquebrajado sus bases e infiltrado la violencia y la división.
En el ámbito político es aún peor. El poder siempre se usa para avasallar al menos fuerte, sin importar que sus razones sean valederas y justas. El monopolio de las decisiones en diversos ámbitos de la administración del Estado es perjudicial para la democracia y fomenta el dominio del poder sobre la razón. Pocas veces ha estado la democracia tan en riesgo de sucumbir a formas de dominio sin una disidencia que se deje sentir.
Por todo eso y muchas otras razones nos vendría bien una dosis de ese diálogo abierto y sincero que aconseja el presidente de la Conferencia del Episcopado Dominicano y obispo de la diócesis de esta Higüey, monseñor Gregorio Nicanor Peña Rodríguez. Su consejo no busca una aceptación fingida, para cubrir las apariencias. Es una recomendación sana que necesitamos como sociedad dividida, que agranda sus males a base de distanciamiento y cerrazón.

Llamado a paro irracional y cruel

Llamar a una paralización de los hospitales cuando el país está bajo amenaza epidémica es una de las decisiones más irreflexivas y crueles que se le puede ocurrir a gremios de médicos y enfermeras. Ni siquiera la gestión de un merecido aumento salarial puede justificar que se paralicen los servicios médicos, por el tiempo que sea, cuando tenemos todas las condiciones para una epidemia de zika, un mal que probadamente causa daños graves a neonatos y embarazadas.
El Colegio Médico Dominicano y los gremios de enfermeras deben canalizar por la vía del diálogo y el razonamiento sus demandas de mejora salarial. No es más valiente el que es capaz de hacer más daño, y en las circunstancias actuales, bajo un alerta epidemiológico, una huelga médica sería un acto censurable desde todo punto de vista.