¡Nosotros somos la diferencia!

VIRGILIO ALVAREZ BONILLA
Las elecciones de mayo próximo pueden desarrollarse dentro de un marco de polarización, como hemos advertido en anteriores ocasiones. Si es así, los dos grandes partidos del sistema, el PLD y el PRD, serán los que marcarán el proceso electoral. Ambos poseen una militancia numéricamente fuerte, lo que les hace poseer un voto duro importante.

El PLD organizado sobre bases más concretas tiende a concretizar mayor disciplina entre militantes y seguidores. Tiene además un mayor número de aliados que aumenta su caudal de votos en forma significativa.

El Bloque Progresista, núcleo de partidos y grupos políticos encabezado por el PLD, que patrocina la candidatura a la reelección del doctor Leonel Fernández, no solo cuenta con el mejor candidato, sino con las más eficiente maquinaria política que ha existido en el país. Leonel como político tiene el don de haber podido concitar el apoyo de grupos conservadores y de izquierda moderada, que unidos conforman una fuerza no solo numerosa sino influyente en los diversos sectores de nuestra sociedad.

En el año 2004, cuando los principales grupos provenientes de la división del Partido Reformista decidieron apoyar la candidatura de Leonel Fernández, éstos marcaron sin duda la diferencia en porcentaje necesario para ganar cómodamente en la primera vuelta. Esta situación no ha variado hoy en día; por el contrario, estos grupos cobran ahora mayor importancia debido a su aumento numérico y a su penetración en las masas conservadoras del país, que al fin y al cabo son decisorias en materia electoral.

Cuando hablamos de estos grupos separados del reformismo por varias razones, tenemos que llegar a la penosa conclusión de que al Partido Reformista Social Cristiano, disminuido como está, por las importantes fracturas sufridas, le será difícil obtener una votación importante en las venideras elecciones, lo que le pone en riesgo de lograr el papel protagónico que se espera. El PRD afectado aún por la secuela dejada por el pasado gobierno, juega a una segunda vuelta contando con la parte del reformismo más comprometido en una aventura de esa naturaleza. La realidad sin embargo es muy diferente, llegado el momento de las grandes decisiones dentro del partido colorao, los votantes reformistas decidirán por sí solos, ya que a lo interno de esa agrupación nadie tiene la autoridad para comprometer a sus electores. No valdrá ni siquiera el titánico esfuerzo que realiza su candidato Amable Aristy Castro, quien participa de un juego muy adverso, teniendo en contra rivales muy poderosos y además de tener en su banca jugadores displicentes interesados en el descalabro de su candidatura y deseosos de ir a reforzar el equipo contrario.

Los reformistas separados de la matricula, por el contrario tienen otra metodología; son en la práctica varios grupos cada cual con su liderazgo aparte, pero saben bien cuál es el fin común que los une. Todos suelen nuclearse bajo el esquema del Consejo Presidencial y del Movimiento Leonel Primera Vuelta, que encabeza el ingeniero Carlos Morales Troncoso, para de ese modo emprender tareas electorales que a la postre tienen excelentes resultados. Cada quien hace por supuesto su labor, que es respaldada por los demás sin querer restarle méritos a nadie, ya que todos son importantes. Unas de las grandes virtudes de un líder es saber respetar el trabajo de los demás y esto Carlos Morales sabe bien cómo hacerlo.

El Consejo Presidencial y el Movimiento Leonel en Primera Vuelta demostrarán una vez más su peso electoral, marcando la diferencia, tal como sucedió hace cuatro años. El presidente Leonel Fernández será reelecto por un caudal de votos superior al que obtuvo la vez anterior. Somos más con mayor entusiasmo, porque reconocemos que el país no puede volver a caer en el retroceso y la incertidumbre. Ni un paso atrás Presidente, e’palante que vamos. ¡Nosotros somos la diferencia!