Nuestra deuda con Don Bosco

El hecho de que nuestra juventud sea cada vez más desprotegida ante el asedio de las malas prácticas nos obliga a reflexionar sobre nuestra pobre interpretación de la filosofía que inspiró la declaración del 31 de enero como Día Nacional de la Juventud. En el siglo XIX, un sacerdote llamado Juan Bosco dedicó todos sus esfuerzos a trabajar por el rescate de  los jóvenes de las calles, perdidos en el vicio y la delincuencia.

 Si a partir de la promulgación de la ley 10-93, que instituye el Día Nacional de la Juventud, el balance indica que no hemos imitado la obra de San Juan Bosco, emprendiendo el  rescate de nuestros jóvenes en las garras de las malas prácticas, entonces es necesario que revisemos la filosofía en que están basados las políticas sociales dirigidas a promover el desarrollo de nuestros jóvenes, como forma de impulsar el desarrollo integral de la nación.

  El balance, en términos de políticas sociales pro juventud, es deprimente. Cada vez hay más jóvenes en las drogas -como vicio y como modus vivendi- y en los delitos conexos. La masa de muchachos y muchachas sin empleo crece con los años y la falta de oportunidades es un disuasivo para la preparación académica. En este Día Nacional de la Juventud debemos ser sinceros y reconocer, con ánimo de rectificar, que estamos en deuda con Don Bosco.

Supremacía por fuerza mayor

La supremacía del Ministerio Público como jefe de la investigación es cosa establecida de mucho tiempo atrás. El antiguo Código de Procedimiento Criminal y más adelante el Código Procesal Penal así lo consignaban. La importancia y necesidad de esta autoridad es tal, que ha sido robustecida al quedar plasmada en la nueva Constitución de la República. No deberá haber, de ahora en adelante, dudas acerca de ese poder ni titubeos para ejercerlo a plenitud.

 El comentario es a propósito de la necesidad de que el Ministerio Público asuma la investigación de toda muerte violenta. Esto incluye las muertes de supuestos delincuentes a manos de la Policía, encasilladas en la desacreditada denominación “intercambio de disparos”. En razón de que la nueva Constitución también estatuye medios para cuestionar el papel de la autoridad, habrá menos posibilidad de que el Ministerio Público siga delegando su supremacía como jefe de la investigación.