Nueva Era de Fronsac

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POR OLGA SANTOS-ÁLVAREZ
Como suele pasar en la vida, los buenos muchas veces quedan en la sombra de los grandes, y esto también ocurre con los vinos; como es el caso de los vinos de Fronsac en referencia a los Primeros Pardos Clasificados (Medoc). Pero para hacer las cosas peores, hace mas de cincuenta años que viven en la sombra inmediata de sus vecinos: vinos de Pomerol, y de Saint Emilion.

No obstante, parece que los vinateros de Fronsac han reaccionado para crear una nueva era que es mejor para todos.

La era de gloria para la región de Fronsac fue antes de todos los vinos de Burdeos, bien antes de la Edad Media por haber sido seleccionada por Carlos Magno (768-814) como área predilecta. Verdad es que tuvo que ver mucho con la disposición estratégica del país de Fronsac (País de los Francs) situado sobre los ríos Dordogne y Garona para que Carlos Magno hiciera su primera fortaleza y se cultivara la vid allí. Es un área repleta de colinas que le aportan una diversidad de terruños aptos al buen vino, razón para que gustaran tanto los caldos que siglos más tarde hasta el todopoderoso cardenal Richelieu escogió una propiedad allí para su sobrino.

Los vinos de Fronsac tienen similitudes con los grandes de Bordeaux por cepas: Merlot, Cabernet franc, y Cabernet sauvignon. El Merlot los acerca a sus vecinos, y el aporte, aunque minoritario, de Cabernet sauvignon a los de Merdoc. Por estas razones son más fáciles de tomar jóvenes. Algo que muchos buscan; sin nombrarlo, el enólogo de un Primer Gran Pardo Clasificado de Paudillac tiene viñedo propio allí.

Son tintos dotados de cuerpo, gustosos y de cierta elegancia, que comienzan a dar placer a los tres años. Las excepciones, por supuesto, son las reservas, o “Cuvees” especiales elaboradas para envejecer muchos años, que no representan los Fronsac en general. Esto no impide que envejezcan, en añadas excelentes pudieran llegar hasta quince años y más, siempre que reposen en buena cava.

Con tantos años de historia y de sombra, los vinateros de Fronsac decidieron revolucionar su viñedo entero y ponerse al día. Esto lo hacen observando las reglas de una viticultura sana y consciente entre otras faenas, además de mantener volúmenes bajos, factores que vienen poco a poco haciéndolos conocer por el consumidor.

Para este nuevo milenio, cincuenta de los vinateros decidieron hacer un Cuvee especial que representa el esfuerzo de todos ellos en un mismo vino. Cada vinatero daba las uvas de 10 viñas para esta Cuvee nombrada Nouvelle Ere 2000 que solo representa apenas 8.000 (ocho mil) botellas. Mas bien casi el equivalente de un gran pardo para esta región. El vino todavía lo tengo envejeciendo ya que solo tiene cuatro años y permanecerá aun tres más para ver este conjunto de esfuerzos cuyo nombre significa la meta de la región: Nueva Era.

Sin embargo, no hay que esperar esa Cuvee tan especial, los vinos de Fronsac están en muchas cartas variadas y bien vale la pena por su buena relación precio-calidad. Además, para el amante de vinos es un reto descifrar sus calidades, compararlas y decorticarlas, ya que estos vinos son Burdeos, pero siempre Fronsacs.