Nuevo año lectivo trae las antiguas carencias de escuela Los Trinitarios

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El próximo año escolar 2008-2009 no traerá cambios significativos en el proceso enseñanza-aprendizaje para  los casi 600 alumnos que asisten a la escuela Los Trinitarios, del municipio Santo Domingo Norte. Allá eso es una terrible noticia.

Es que los niños, profesores y la Asociación de Padres, Madres y Amigos de ese plantel albergaban la esperanza de que por fin se reconstruyera el inadecuado recinto a que asisten diariamente. Sin embargo, la disposición del gobierno de no iniciar nuevas obras de infraestructura hasta el año 2009, se llevó sus ilusiones.

Con apenas ocho aulas, la directora del centro, Josefina Díaz, no se explica cómo podrá atender la demanda de la comunidad de escasos recursos Los Arqueanos, donde está ubicada la escuela, porque el espacio es muy reducido y los cursos se ven atestados.

“No hay espacio entre la profesora, la pizarra y los estudiantes, todos están muy juntos”, subrayó Díaz, a la vez que destacó que se trata de la única escuela de fácil acceso para los muchachos. Esto, porque  para llegar a los demás centros educativos aledaños es imprescindible que los pequeños atraviesen avenidas y  peligrosas cañadas.

“Esta escuela fue reconocida en el 2004 por la Secretaría de Educación y su reconstrucción está aprobada desde el año pasado”, dijo la maestra. Añadió que incluso ya está lista la maqueta que muestra cómo luciría el edificio.

En peligro
La escuela, que  debería ser el segundo hogar de los niños y un espacio para su sano esparcimiento y aprendizaje, se constituye en este caso en un peligro.

La realidad es que recibir docencia en un lugar que no esté  delimitado del resto de la comunidad, sentado junto a muebles oxidados y teniendo sobre la cabeza piezas de zinc con hoyos que no protegen de la lluvia y el sol, atentan no sólo contra el proceso de aprendizaje sino que también contra la integridad física.

A esto se agrega un recreo que se  realiza en  las  calles del sector, y la falta de verjas de seguridad que permiten que  transeúntes interrumpan las clases a través de las destartaladas ventanas.

Sin embargo, la triste edificación se erige con orgullo para los lugareños que confiesan lograron construirla con sus propios recursos, y luego de hacer muchos esfuerzos por tener una escuela cercana.

Las casi nulas condiciones de seguridad fueron razón para que hace un par semanas desaprensivos penetraran al plantel -por una de las ventanas en mal estado- y se hurtaran un radio, RD$3,800 en efectivo, ocho lavamanos y dos inodoros que estaban siendo almacenados para contribuir con la reconstrucción.

Las aulas no tienen puertas y por eso sólo un estrecho pasillo divide a una clase de otra.

Las profesoras narran que salen todos los días casi mudas de su trabajo, debido al esfuerzo que deben hacer para comunicarse y ser bien escuchadas en clase.

Un lío de tierras
La directora dijo que en primer lugar la Secretaría de Educación estuvo tratando de comprar los dos terrenos más próximos a la escuela para  ampliarla, pero que ante la imposibilidad de alcanzar el precio de los vecinos, la cartera cesó en sus esfuerzos.

Ambiente de pobreza
La escuela tiene en este caso oportunidad especial de convertirse en un oasis para la niñez que siquiera en el recinto educativo escapa a su realidad de pobreza.

Con una matrícula conformada por hijos de amas de casa, chiriperos y vendedores ambulantes, Díaz dice sentirse preocupada porque los niños dejen de interesarse por la escuela.

“Ellos ven lo mismo o peor de sus casas”, afirmó mientras ofrecía declaraciones frente a un paisaje de hacinamiento, calles polvorientas y sin asfalto, y fuerte olor a basura que caracteriza el área.

A Los Arqueanos se llega a través de una de las calles perimetrales a la carretera Villa Mella-Monte Plata del sector Villa Mella.

Las claves

1. Un año de espera
Tras un año albergando esperanzas, la comunidad educativa de la escuela básica Los Trinitarios, de Villa Mella,  lamenta que no tendrá un plantel remozado.

2. Pésimas condiciones
El centro, que fue levantado con el aporte de la  comunidad y reconocido por la Secretaría de Educación en el año 2004, se mantiene en pésimas condiciones físicas.

3. Maestras se esfuerzan
En medio de esas condiciones, las profesoras hacen sus mayores esfuerzos por desarrollar un efectivo proceso de enseñanza.

4. No saben qué hacer
 Aún así confiesan que no saben qué hacer para atender la demanda de nuevos alumnos, ya que la instalación no da abasto.