Nuevo atentado mientras entierran a los 203 fallecidos ayer

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Namir Sobhi 
Bagdad, 24 nov (EFE).- Un día después de los atentados en el barrio bagdadí de Ciudad Sadr que causaron 203 muertos, Irak volvió a sufrir otra embestida terrorista en la ciudad de Tel Afar donde dos suicidas mataron a 22 personas e hirieron a otras 26.
  

En medio de esta profunda crisis el “Bloque Sadr”, que agrupa a los diputados seguidores del clérigo radical chií Muqtada al Sadr, amenazó con retirarse del gobierno de unidad nacional si el primer ministro iraquí Nuri Al Maliki mantiene sus planes de reunirse el próximo miércoles en Amán con el presidente estadounidense George W. Bush.
  

A las 11.30 hora local (09.30 gmt) dos terroristas suicidas se inmolaron casi al mismo tiempo en la ciudad de Tel Afar, 470 kilómetros al norte de Bagdad.
  

Uno de los terroristas utilizó un coche bomba, mientras que el otro llevaba sus explosivos adosados al cuerpo, y los dos detonaron sus cargas en medio de una exposición de automóviles.
  

Tel Afar es una conflictiva ciudad donde conviven con gran tensión turcomanos, suníes y kurdos, y en la que se han registrado numerosos atentados similares en los pasados dos años.
   Los atentados de Tel Afar ocurrieron mientras que los cortejos fúnebres de los 203 muertos de los atentados del barrio bagdadí de Ciudad Sadr se dirigían a la ciudad santa de Nayaf para enterrar a los muertos del día anterior en el cementerio de Dar al Salam, destino obligado para todo chií en Irak.
   La policía y el ejército establecieron un dispositivo especial de seguridad, con controles de carreteras minuciosos, para garantizar el viaje de estos convoyes fúnebres, pues cortejos similares fueron atacados en el pasado.
   Por otra parte, el primer ministro que prometió indemnizaciones a las víctimas de este atentado, se encuentra inmerso en medio de una grave crisis política, agudizada por la amenaza del “bloque Sadr” de retirarse del gobierno si Al Maliki mantiene sus planes de reunirse con el presidente estadounidense el próximo miércoles en Amán, capital de Jordania.
   De hecho, el propio Muqtada Sadr dijo en un discurso leído por su representante que las tropas norteamericanas debían salir de Irak y afirmó que los atentados del jueves son en realidad “un ataque bárbaro contra la religión musulmana por parte del invasor, de los idólatras (suníes) y de los baazistas apóstatas”.
   No obstante, el joven clérigo hizo otra llamada a la calma y pidió a sus seguidores que “sean responsables y que no cometan actos que puedan dañar la unidad de Irak”.
   Mucho menos conciliador se mostró su portavoz oficial Saleh Al Akili que dijo en una rueda de prensa que su formación política podría recurrir a su milicia armada, el ejército de Mahdi, para “protegerse y atacar a los grupos armados que amenazan la comunidad chií”.
   La Comisión de Ulemas, máxima representante de la comunidad suní en Irak, condenó hoy los atentados de Ciudad Sadr y pidió a los ciudadanos contener los sentimientos de venganza para no avivar el odio sectario.
   Unas llamadas que no surtieron efecto puesto que numerosas mezquitas suníes sufrieron ataques con morteros en varios barrios suníes de Bagdad.
   Una fuente del Partido Islámico de Irak dijo que la sede de su partido en Basora y otras dos mezquitas en la misma ciudad fueron atacados durante toda la noche del jueves al viernes.
   Desde la caída del régimen iraquí en el 9 de abril de 2003, las fuerzas estadounidenses apoyadas por sus homólogas iraquíes intentan poner freno a los brotes de violencia a través de varias operaciones militares y redadas en los feudos de los grupos armados chiíes y suníes. EFE