Nuevos bríos necesarios para la ADCA

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La Asociación Dominicana de Críticos de Arte (ADCA) no tiene mala reputación… sino que le falta reputación, aunque ha cumplido casi cuatro décadas desde su creación en el marco de la entonces Galería de Arte Moderno, y sea, en su categoría, la entidad más antigua en el Caribe insular.
Fundada por el poeta nacional Pedro Mir y el militante maestro Silvano Lora-, su membresía ha ido creciendo, pero los profesionales de la crítica la van abandonando casi en su mayoría, y otros los van sustituyendo, anhelándose siempre que se queden en su seno…
La ADCA se afilió a la Asociación Internacional de Críticos de Arte (AICA), con sede en París e integración a la UNESCO. Es una de sus “secciones “como las demás asociaciones nacionales en el mundo.

Adversidad y actualidad. La asociación dominicana, sostenida solamente por la cotización – obligatoria estatutariamente – de sus miembros, sufre de la ausencia de una subvención institucional, pública y/o privada.
La situación se agrava porque parte de la membresía se ha negado a asumir la obligación económica o carece de los medios para ese aporte, prefiriendo desertar. Aquella contribución incluye la anualidad de la AICA: quienes no la cumplen, a los dos años la central de París les elimina de la AICA. No existe membresía de honor.
La ADCA, de domicilio legal variable, no cuenta con una sede fija de reuniones, tampoco con medios de comunicación para expresarse. Necesitaría una publicación asociativa, digital aun: aunque se ha intentado, nunca perduró ni prosperó. Todas informaciones y convocatorias son cortesía de devotos y preocupados directivos….
En el transcurso de su historia, la asociación dominicana ha alcanzado, aparte de su incorporación, un logro mayor: para la organización de todos los eventos artísticos oficiales relevantes –así Bienales y Premio Nacional de Artes Plásticas-, la presencia y el voto de un crítico representante aseguran una participación gremial y profesional. Otro punto positivo es que el profesor y curador Carlos Acero ha sido integrado recientemente como ejecutivo permanente de la AICA, y su coordinador de eventos internacionales.
También, los asociados están invitados a la Asamblea mundial anual, pero el alto costo, aquí asumido personalmente, casi siempre impide acudir a esta cita, tan importante para el contacto con los demás críticos y el arte dominicano.

Programación. La única actividad mayor y periódica de la ADCA es el otorgamiento de los Premios de la Crítica, otorgados a personalidades y manifestaciones artísticas sobresalientes en el último año, aunque el hecho de una votación minoritaria – en términos de membresía- no siempre los valide.
Los Diálogos con la Crítica, mensuales, no han prosperado. Tampoco ha habido iniciativas ni intervenciones de la ADCA, necesarias, en la problemática artística dominicana, -por ejemplo el arte público-. Esa cuasi abstención explica el alejamiento de los miembros, y que se ignore la asociación en el desarrollo de muchas actividades, las más internacionales –¡muy pocos contactos hay! -.
Anhelamos que la ADCA, ya que no organiza su propio seminario, siempre participe activamente en las Jornadas de la Crítica que realiza la Escuela de Crítica de Arte de la UASD.
Ahora bien, en recién celebradas elecciones, ha sido designado un nuevo presidente, Patrick Landry, “sangre fresca” y relevo. ¡Ojalá, con proyectos y hechos, la Asociación Dominicana de Críticos de Arte vaya adquiriendo… una buena reputación¡
Objetivos esenciales de la ADCA
Promover la crítica de arte como disciplina y contribuir a su metodología;
Proteger los intereses morales y profesionales de los críticos de arte y cooperar defendiendo los derechos de sus miembros;
Asegurar un enlace permanente entre sus miembros, alentando los encuentros nacionales e internacionales;
Facilitar el intercambio de información a nivel nacional e internacional en el campo de las artes visuales.