Nuevos líderes para el desarrollo

YSÓCRATES ANDRÉS PEÑA REYES
Nuestra nación reclama y necesita de una profunda renovación de sus instituciones políticas y de sus liderazgos, a fin de dejar atrás la lastimosa falta de visión y los tan perjudiciales comportamientos egoístas que se han adueñado de nuestras instituciones estatales en casi todos los gobiernos que hemos tenido en los últimos tiempos.

Sólo tomando este camino podremos lograr formar una clase política que además de ser honesta y capaz esté dotada de la sabiduría e inteligencia que le permitan cesar la frustración colectiva y el atraso social que por muchas décadas ha resultado, no sólo de la falta de cumplimiento de las promesas que se le hacen al pueblo, sino también, por las conductas irracionales, mediocres y mezquinas que nos han avasallado.

A tal efecto debemos procurar un cambio radical de mentalidad junto a la colocación de otros actores en nuestro accionar político y social, para así motorizar las transformaciones que necesitamos para dirigirnos hacia un proceso de desarrollo donde no estén presentes los problemas que nos han lacerado por muchas décadas.

Para dichos propósitos debemos proponernos lograr una transición generacional soportada en sólidas bases y estructuras, a fin de romper con los obstáculos que han conllevado a que después de casi dos siglos de nuestra independencia tengamos una nación que se muestra atrasada y agobiada, por haber permitido que la ambición, los intereses personales, la pequeñez y las bajas pasiones hayan primado por encima del interés general.

Asimismo estimamos impostergable que nos propongamos desaparecer dentro estamentos políticos y sociales la infecundidad que genera una sociedad atrapada por mentalidades atrasadas, el plagio y la tergiversación, por ser estos males los que le han impedido a nuestra nación dotarse de las riquezas que requiere para el bienestar colectivo, así como para lograr un adecuado sistema productivo y económico que garantice dentro de ella el progreso social y el desarrollo de todos sus habitantes.

Debemos reflexionar profundamente sobre lo expuesto no sólo porque nuestras familias y nuestro entorno social nos los reclaman, sino también por que nuestra patria urge que el control y la dirección de sus entidades sociales sean tomadas por hombres y mujeres desinteresados que tenga una nueva forma de pensar, a fin de extinguir la falta de visión, las apetencias desmedidas y la resistencia al cambio que han hecho colapsar el desarrollo nacional.