Nuevos proyectos arquitectónicos marcarán la futura silueta urbana de Rotterdam

Imagen facilitada por el Estudio de Arquitectura OMA que muestra una vista general del Timmerhuis con el Markthall y la Iglesia de San Lorenzo de Rotterdam. Para fines de este año está prevista la inauguración del Timmerhuis, un complejo diseñado de oficinas municipales y viviendas, y para 2018, otro edificio público que ya se llama Art Depot para albergar la colección de ese prestigioso museo de Rotterdam. EFE/Ossip van Duivenbode
Imagen facilitada por el Estudio de Arquitectura OMA que muestra una vista general del Timmerhuis con el Markthall y la Iglesia de San Lorenzo de Rotterdam. Para fines de este año está prevista la inauguración del Timmerhuis, un complejo diseñado de oficinas municipales y viviendas, y para 2018, otro edificio público que ya se llama Art Depot para albergar la colección de ese prestigioso museo de Rotterdam. EFE/Ossip van Duivenbode

El perfil urbanístico de Rotterdam, una ciudad holandesa que marca tendencia en innovación arquitectónica, cambiará otra vez con dos nuevos proyectos que incluirán oficinas municipales y viviendas, y la colección del museo Boijmans.

Para fines de este año está prevista la inauguración del Timmerhuis, un complejo diseñado de oficinas municipales y viviendas, y para 2018, otro edificio público que ya se llama Art Depot para albergar la colección de ese prestigioso museo de Rotterdam.

A ellos se sumará el llamado Dutch Windwheel, un novedoso molino de viento que de momento es más un sueño que una realidad, y una muestra más de que la ciudad arriesga y experimenta en el campo de la innovación arquitectónica.

En el caso del Timmerhuis, “el logro extraordinario es que incluye elementos cuyos usos son muy diferentes, como oficinas, tiendas, restaurantes, viviendas y la sede del Museo de Rotterdam, y que todos ellos están interconectados a través de espacios abiertos y públicos”, dijo hoy a Efe la arquitecta del estudio OMA y directora del proyecto, Katrien van Dijk.

Un concepto de integración que se transmite también a través de “la idea de los píxeles que forman su fachada modular, creada a partir de celdas, como un edificio adaptable”, añadió.

“Desde las casas y oficinas se podrá ver el atrio del museo, incluso parte de las exposiciones”, explicó la experta, que subrayó que la relación entre los diferentes usos “será muy estrecha” y el edificio “estará continuamente vivo”.

Este edificio se ubica en el centro de Rotterdam y se integra con el edificio histórico que contiene, el “Stadstimmerhuis” construido en 1953 como parte del consistorio municipal, después del bombardeo que arrasó la ciudad en 1940, durante la II Guerra Mundial.

“El edificio histórico, que puede visualizarse desde diferentes puntos, se ha conservado totalmente, solo se ha realizado alguna modificación de paredes a nivel interior”, explicó van Dijk.

Para la experta el proyecto se define mediante los conceptos “durabilidad, transparencia, flexibilidad y conectividad”, además de que será eficiente energéticamente.

No menos novedoso ni espectacular es el diseño del Art Depot, a cargo del estudio MVRDV, concebido como un edificio público que ampliará las instalaciones del Museo Boijmans Van Beuningen y albergará su colección de más de 145.000 piezas.

“La nueva idea que emerge en este proyecto, es crear un edificio donde preservar la colección de arte del museo que sea público y accesible como una sala más del museo”, explicó a Efe la responsable de comunicación del Boijmans van Beudningen, Sandra van Dongen.

Explicó que será un edificio totalmente accesible, lo que lo convierte en un “concepto arquitectónico totalmente nuevo” dado que los departamentos de los museos donde se albergan y conservan las piezas artísticas “no suelen ser espacios abiertos al público”.

El Art Depot incorporará cafetería y restaurante en sus instalaciones e “incluso se podrá visitar las salas de restauración” con visitas guiadas para dar a conocer la colección del museo que también “incluirá espacios para coleccionistas privados interesados”, explica van Dongen.

Los responsables del proyecto tendrán que esperar aún hasta finales de diciembre para conocer su localización y su ejecución, ya que es una decisión del ayuntamiento de Rotterdam.

Inicialmente los arquitectos han proyectado este edificio en la zona de parque conocida como Museumpark, contigua a las actuales instalaciones del museo, diseñado como “una estructura de cuenco redondeado cubierto de espejos sobre los que se refleja el parque que le rodea”, explica van Dongen.

“La idea es conseguir el menor impacto posible en la zona y que el edificio se fusione con el entorno”, al tiempo que se convierta en un “nuevo icono de la ciudad”, añadió.

Menos claro es el futuro del Dutch Windwheel que, de realizarse, empezaría a construirse a partir de 2022 ó 2025, y que busca que la ciudad “recuerde el pasado de los molinos holandeses”, explicó a Efe uno de los responsables del proyecto, Lennart Graaff.

Este edificio se ha proyectado como “dos edificios circulares separados que se unen en la parte superior y que incluirá en sus instalaciones una atracción turística, como una especie de montaña rusa de 174 metros, restaurante panorámico, hotel y viviendas”, explicó Graaff.

Sus aportaciones más interesantes, explica Graaff, serán “las innovaciones que incorporaría en el campo de la tecnología, ingeniería y la arquitectura”, además de ser un edificio sostenible.