Nuevos tratamientos contra la hepatitis C garantizan eficacia

28_07_2015 HOY_MARTES_280715_ ¡Vivir!7 C

EFE. Reportajes.- En los últimos años, la lucha contra la hepatitis C ha dado un paso de gigante con la aparición de los agentes antivirales de acción directa. Una especialista en hepatología nos explica cómo actúan estos fármacos.

Entre 130 y 150 millones de personas padecen hepatitis C crónica, según datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS). El virus de la hepatitis C puede producir una infección aguda que en algunos casos viene acompañada de fiebre, fatiga, vómitos, dolor abdominal, coloración amarillenta de piel y ojos u otros síntomas. No obstante, lo más habitual es que las personas infectadas no presenten síntoma alguno.

De hecho, la Organización Mundial de la Salud indica que el periodo de incubación de la hepatitis C es de entre dos semanas y seis meses. “Tras la infección, aproximadamente el 80% de las personas no muestra ningún síntoma”, apunta.

Esta entidad destaca que aproximadamente entre el 15% y el 45% de las personas infectadas eliminan el virus de manera espontánea en un plazo de seis meses. Sin embargo, entre el 55% y el 85% de los infectados tendrá una hepatitis C crónica. En este sentido, la OMS expone que “un número considerable de las personas con infección crónica desarrollará cirrosis o cáncer de hígado”.

Tratamientos más eficaces. La Alianza Mundial Contra la Hepatitis explica que ha habido una gran cantidad de investigación en el terreno de los fármacos contra la hepatitis C. Como consecuencia, en los últimos años han surgido varios medicamentos nuevos para combatir esta enfermedad. “Mientras que el tratamiento contra la hepatitis C solía consistir en ribavirina e interferón, lo que estimulaba el sistema inmune, la mayoría de los nuevos fármacos actúa de manera diferente, atacando al propio virus”, apunta.

Así, María Londoño, hepatóloga del Hospital Clínic de Barcelona, explica que los agentes antivirales de acción directa “actúan bloqueando tres dianas diferentes que son importantes para la replicación del virus”.

“Algunos de estos medicamentos inhiben la proteasa del virus. Otro grupo de fármacos inhibe la poliomerasa del virus, que es la proteína que se encarga de que el virus se replique. Además, otros medicamentos actúan sobre la proteína NS5A, que aunque no se conoce con exactitud cómo actúa, se sabe que es importante para la replicación y para que se ensamblen nuevamente las partículas del virus”, detalla.

La especialista afirma que la tasa de curación de estos fármacos depende de las combinaciones de medicamentos que se utilicen, aunque indica que casi todas las que se están empleando tienen una eficacia que oscila en torno al 90% o 95%.

Esto supone un gran avance en lo que respecta a la eficacia. “Con el interferón y la ribavirina, que eran los fármacos disponibles hasta el 2010 o 2011, solamente se curaban entre el 40% y el 50% de los pacientes que tratábamos. Sin embargo ahora, con estos nuevos medicamentos, curamos a más del 90%”, expone.

“La segunda ventaja es que, con los nuevos fármacos, la seguridad y la tolerancia del tratamiento es altísima, mientras que el tratamiento con interferón se toleraba muy mal.

Así, la mayoría de los pacientes tratados con interferón estaban muy cansados, tenían anemia, disminución de las plaquetas, de los neutrófilos (defensas), tenían riesgo de infecciones y no podían dormir. La cantidad de efectos secundarios era tremenda y esto hacía empeorar muchísimo la calidad de vida de los pacientes”, destaca.

“Los nuevos fármacos también tienen algunos efectos secundarios, pero son muchísimos menos en número y su gravedad también es menor”, aclara.

Además, la hepatóloga señala que ahora es posible tratar a pacientes que antes no podían ser tratados con interferón. “Es el caso de personas con una cirrosis muy avanzada y muy mala función del hígado. A estos pacientes no se les podía tratar con interferón porque corrían el riesgo de morir por infecciones. Sin embargo, ahora sí los podemos tratar. Otro ejemplo son los pacientes trasplantados, a los que no se les podía administrar el tratamiento porque con el interferón había un riesgo alto de rechazo. Además, los pacientes en diálisis también toleraban muy mal el tratamiento y ahora se les puede tratar”, afirma. En definitiva, “hemos mejorado en seguridad, en eficacia y en poder tratar a pacientes que antes no podíamos tratar con el interferón”, subraya la doctora Londoño.

Del mismo modo, la Alianza Mundial Contra la Hepatitis considera que uno de los aspectos más prometedores de los nuevos fármacos es que parecen ser lo suficientemente seguros para usarse en personas con cirrosis descompensada.

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Alto costo

“Estos nuevos fármacos les ofrecen la oportunidad de una cura o de una mejoría en su enfermedad, lo que podría evitar que necesiten un trasplante”.
No obstante, el principal obstáculo es el alto precio de estos nuevos fármacos. En este sentido, la Alianza Mundial Contra la Hepatitis expresa que, en el mundo desarrollado, estos medicamentos son caros, lo que está poniendo límites a su uso por parte de pacientes en algunos países. “Por ello, distintos gobiernos se hallan en proceso de negociación con las compañías farmacéuticas para conseguir precios más bajos”, apunta esta entidad.