Obama: agenda internacional; zonas de conflictos

Se ha abierto la caja de las especulaciones sobre lo que puede esperarse de Barack Obama como próximo Presidente de la Unión Norteamericana.

Hay quienes pueden estar pidiéndole peras al olmo. Tanta necesidad – y esperanza – siente el mundo de que se produzcan cambios trascendentes en la política norteamericana. No obstante, sí suscribo la opinión de que vamos a ser testigos de una forma diferente de enfrentar algunos problemas críticos del escenario mundial y la agenda política norteamericana, en algunos casos, por décadas.

Estoy convencido de que Obama va a ser coherente, en su ejecutoria presidencial, con relación a sus planteamientos de campaña. En mi trabajo anterior resaltaba que no solo como político, sino también como individuo, había demostrado ajustarse a una línea conductora de razonamiento y actitud.

En consecuencia, es de esperarse que proceda a diseñar una retirada escalonada de tropas de Irak. Decisión extremadamente difícil y riesgosa que requerirá, tanto del Ejecutivo como del Alto Mando, mucha sabiduría para no estimular una situación desastrosa en ese ya sufrido país.

Con relación a la otra guerra en que esta envuelta la nación, en Afganistán, esperemos un incremento en el número de tropas. Opinión expresada de manera reiterada por el ahora presidente electo. Ciertamente, tiene que buscar una fórmula en que con menos efectivos en Irak y más en Afganistán, las fuerzas norteamericanas se encuentren en mejor posición en ambos escenarios. Manteniendo el enfoque en esa región, lo cierto es que el Presidente requerirá de mucha sabiduría y tacto para el trato a Pakistán, país que presenta una situación críticamente peligrosa.

Otras dos naciones que junto a Irak integraban el “imperio del mal” de Bush, Corea del Norte e Irán, aportan otro escenario para la prioridad en la atención del nuevo gobierno. Con Corea se han logrado avances sustanciales por la vía de las ¡negociaciones! precisamente el instrumento de solución que dice preferir Obama. Debe darle una continuidad coherente y responsable a ese tema. Corea es una buena lección: se atacó Irak con la mentira de que tenía armas de destrucción masiva. Corea simplificó el dilema: dijo que tenía armas atómicas y lo confirmó con pruebas nucleares. Ante el peligro real que eso representaba, se optó por negociar y se han logrado avances sustanciales.

Un caso crítico es Irán. Desde el tema de los rehenes en 1980, muy sensitivo para la política estadounidense. ¿Imposible negociar? Por supuesto que no; es factible y deseable y el nuevo presidente puede encontrar fórmulas viables. Para Irán se abre igualmente una nueva oportunidad que debe aprovechar.

¿Cómo puede impulsar el Presidente esa estrategia? Una opción puede ser un Enviado o Embajador Especial que goce de respeto y autoridad internacional.

En el próximo trabajo abordaremos la posible agenda cubana y latinoamericana.