Obama intenta influir en la economía

Chicago, (AP).- El presidente electo Barack Obama ha pedido una aprobación pronta de un costoso plan de estímulo económico para crear empleo e intentar calmar, una vez más, los mercados financieros.

Aunque le faltan ocho semanas para asumir, y el curso de acción más seguro sería mantener un papel discreto mientras el presidente George W. Bush concluye su mandato ajetreado, al anunciar la víspera su equipo económico, Obama actuó en la creencia de que puede suavizar el empeoramiento económico mientras continúa ultimando su gabinete.

“La verdad es que no tenemos un minuto que perder. Estas tensiones extraordinarias en nuestro sistema financiero requieren respuestas extraordinarias”, dijo Obama al presentar al gobernador del Banco de la Reserva Federal de Nueva York como secretario del Tesoro y a Lawrence Summers, ex secretario del Tesoro bajo Bill Clinton y ex presidente de la Universidad de Harvard para encabezar el Consejo Económico Nacional.

Obama ha dicho en repetidas ocasiones que sólo puede haber un presidente, y ha mantenido su actuación relativamente discreta mientras Bush y el secretario del Tesoro Henry Paulson han intentado encarar la crisis hipotecaria y crediticia que amenaza con desencadenar una recesión global. La situación cambió con su conferencia de prensa del lunes, cuando el presidente electo pidió la aprobación de un plan de estímulo económico multimillonario para crear empleo, aliviar los embargos hipotecarios por impago y rescatar el sector del automóvil.

El historiador Doug Astolfi, de la Universidad St. Leo de la Florida, dijo que a Obama no le queda otro recurso más que intervenir, debido al reciente descalabro de la bolsa de valores.

“De no haberse inmiscuido, existía el potencial de giros verdaderamente desastrosos”, dijo Astolfi, y agregó que hasta su juramentación Obama quedará a salvo de las críticas si la situación empeora.

“Puede formar un equipo y defender una política determinada, pero si empeoran las cosas, queda al margen de casi todas las críticas porque son otros los que siguen en el poder”, dijo Astolfi.

Obama se negó a aclarar cuánto le costará al contribuyente su plan de subvenciones o cómo lo financiará, aunque sus aliados en el Congreso mencionaron una cifra mínima de 700.000 millones de dólares. El plan “va a ser costoso”, advirtió el presidente electo e indicó que tanto los economistas conservadores como los liberales concuerdan en la necesidad de una intervención sin precedentes en cuanto a la magnitud.

Obama ofreció el martes otra conferencia de prensa para presentar a Peter Orszag, el director de la Oficina Presupuestaria del Congreso, y seleccionado por el presidente electo para ser su director de presupuestos.

Obama dijo que el cometido de Orszag será reviar los programas de gastos federales, “eliminar los programas que no necesitamos y asegurar que los que sí necesitamos funcionen de manera rentable”.

Mediante estas decididas intervenciones, Obama quiso aclarar que no desea copiar el ejemplo de Franklin Delano Roosevelt, elegido presidente en 1932 durante la Gran Depresión. Roosevelt se negó a cooperar durante la transición con su predecesor, el republicano Herbert Hoover, y aguardó a encarar la crisis hasta después de prestar el juramento presidencial.