Obama y el primer ministro de Israel, un matrimonio de conveniencia

 

JERUSALEN. AFP.Cuando Barack Obama llegue de visita a Israel, el primer ministro “Bibi” Netanyahu recibirá a un presidente de Estados Unidos que según la prensa lo trató de cobarde, pero a estos dos dirigentes poco amigos no les queda más remedio que ponerse de acuerdo, aunque sea sólo para hacer frente común en la controversia con Irán.  

En vísperas de la primera visita del presidente norteamericano a Israel, del 20 al 22 de marzo, cada uno asegura que las relaciones personales complicadas entre el inquilino de la Casa Blanca y el primer ministro israelí no impiden una colaboración que nunca fue tan sólida.   “Me he reunido con ‘Bibi’ más que con ningún otro dirigente.

Tenemos una formidable relación profesional: él es muy directo conmigo en cuanto a sus opiniones sobre varios asuntos, y yo soy muy directo en cuanto a mis opiniones. Pero logramos hacer cosas”, confió Obama el jueves a la televisión israelí.  

“Ha habido momentos en los que ‘Bibi’ y yo tuvimos divergencias, pero la relación entre los dos países y los dos pueblos es tan fuerte que las diferencias políticas -que no son personales siempre acaban superándose”, insistió Obama.  

Del lado israelí es el mismo discurso. 

“Los jefes de Estado son gente pragmática”, afirma Danny Ayalon, ex embajador en Estados Unidos y hasta hace poco número dos del ministerio israelí de Relaciones Exteriores.  

“Las diferencias del pasado no cuentan”, dice Ayalon a la AFP, asegurando que la financiación estadounidense del sistema antimisiles israelí Iron Dome es apenas “la parte visible del iceberg”. 

Pero a pesar de toda esta retórica diplomática, los dos mandatarios mantienen desde hace cuatro años posiciones encontradas sobre el programa nuclear iraní, en el que Israel tiene una posición muy ofensiva, mientras Obama insiste en un enfoque diplomático, y la colonización judía en Cisjordania.  

En marzo de 2010, el presidente Obama prefirió cenar en familia y no con Netanyahu después de una conversación acalorada en la Casa Blanca sobre la colonización en los territorios palestinos ocupados, que el mandatario israelí se ha negado a congelar. 

En mayo de 2011, el primer ministro israelí lanzó un órdago a su anfitrión en el mismísimo Despacho Oval, rechazando delante de las cámaras y de un Obama impertérrito su propuesta de crear un Estado palestino con las fronteras previas a la Guerra de los Seis Días de 1967.

Otra cosa que tampoco pasó desapercibida fue el apoyo de Netanyahu al candidato republicano Mitt Romney, hasta el punto que algunos en Israel temen que Obama quiera ahora “vengarse”.  

Más recientemente, según declaraciones recogidas por un editorialista estadounidense, Obama criticó la “cobardía” de Netanyahu ante la presión de los colonos, que tendrán un peso importante en su gobierno a través del partido Hogar Judío.  

Ante la dificultad de solucionar pronto el conflicto israelo-palestino, el asunto en el que podrían entenderse mejor los dos mandatarios podría ser el programa nuclear iraní.  

Obama se esforzó en tranquilizar a su anfitrión en su entrevista a la televisión israelí, asegurando que el arma atómica iraní sería “una línea roja” para Washington, retomando la expresión acuñada por Netanyahu, y reiterando que “todas las opciones están sobre la mesa”.  

“Está claro que pese a las presiones internacionales, las sanciones y la diplomacia, los iraníes tienen prisa por dotarse de materiales fisibles para fabricar una bomba.

Hay que pararlos”, explicó a la AFP un responsable del gobierno israelí, que prefirió el anonimato.  

“Sean cuales sean sus relaciones personales, nada impediría que (Netanyahu y Obama) lo hicieran. Los dos comprenden la importancia histórica”, aseguró.