Obispos expresan preocupación por corrupción e impunidad en RD; piden acoger inmigrantes

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La Conferencia del Episcopado Dominicano expresó hoy su preocupación por la corrupción administrativa, la impunidad y el aumento de la desigualdad social, males que a su juicio privan a la población de recursos económicos que deberían ser destinados para satisfacer necesidades de educación, vivienda, alimentación, salud, salarios dignos, entre otras.

“Vemos con preocupación cómo la corrupción priva a la población de recursos económicos que deberían ser destinados para satisfacer sus necesidades básicas: educación, vivienda, alimentación, salud, seguridad, justicia, salarios dignos”, señala en un en la primera Carta Pastoral con motivo del día 21 de enero, Día de la Virgen de la Altagracia.

Señaló que “otro gesto de inmisericorde” que va en detrimento del desarrollo de la República Dominicana es el cobro de “peajes” a los inversionistas, que en vez de estimulárseles se les ahuyenta.

“La corrupción crea una escandalosa situación de inequidad y desigualdad social, ensanchando la brecha entre personas que se han hecho ricos como por arte de magia, sin otra justificación que haber pasado por el tren administrativo público y una gran mayoría de personas honestas que apenas logran sobrevivir con el esfuerzo de toda una vida de trabajo”.

Indicaron que la impunidad es la mejor manera de incentivar a los corruptos a apropiarse de los bienes del pueblo y al mismo tiempo una manera de mal educar a las nuevas generaciones.

Inmigrantes. Asimismo, los obispos pidieron prestar atención a los inmigrantes haitianos, invitando a ayudarles a integrarse a la sociedad y darles acogida, además de buscar soluciones solidarias los que “son privados de documentos o se les niega sus derechos básicos”.

“Acogemos el llamado sobre el tema migratorio que nos hiciera el Papa Francisco, en nuestra última visita Ad Límina, a tener una atención pastoral caritativa con todos los inmigrantes –en especial a los de la vecina República de Haití-, así como ayudarles a integrarse en la sociedad y darles nuestra acogida en la comunidad eclesial”, señalan.

Y agregan: “También asumimos la exhortación a brindar nuestro apoyo a las autoridades civiles para alcanzar soluciones solidarias a los problemas de quienes son privados de documentos o se les niega sus derechos básicos”.

Además, vieron con preocupación el alto nivel de violencia que ha ido permeando todas las esferas sociales del país, desde la familia con los feminicidios, hasta los secuestros y el sicariato; al llegar a segarle la vida de un ser humano por un simple celular, “hasta tener que soportar la vergüenza de presenciar la implicación en no pocos hechos delictivos de miembros de las mismas instituciones encargadas de garantizar el orden público y combatir la violencia, así como de la seguridad ciudadana y nacional”.

Los obispos dicen que las víctimas de la violencia, de la inseguridad ciudadana y la criminalidad claman misericordia.

Mientras al referirse a los candidatos de partidos políticos, la Iglesia Católica criticó que éstos hablan en sus discursos de campaña de cercanía y de escuchar los reclamos del pueblo, sin embargo, perciben la devaluación de la credibilidad.

“Los candidatos en sus discursos de campaña hablan habitualmente de cercanía, de escuchar los reclamos del pueblo, de tener en cuenta las necesidades de los pobres, ser su “voz” en las entidades públicas que ocupen. Sin embargo, percibimos la devaluación de la credibilidad en el ejercicio de la política”, precisó.

Agregó que la gente percibe que la política es un negocio de fácil enriquecimiento para unos pocos que logran escalar a puestos dirigenciales en el tren gubernamental, “y no un ejercicio de servicio a la sociedad y al bien común”.