Obispos piden se desarme primero a delincuentes

Los obispos Juan Antonio Flores Santana y Nicanor Peña consideraron ayer que para combatir los asaltos, robos y la violencia que azotan el país se precisa que las autoridades desarmen primero a los delincuentes antes que a los ciudadanos que utilizan armas para defender su vida.

Flores, obispo emérito de Santiago,  abogó por una ley de desarme general de la población y planteó que para recobrar la seguridad ciudadana se haga una mejor selección de los policías y militares que ingresan a los organismos armados.

Dijo que se precisa de una policía profesional, con mayor nivel de educación y mejor pagada para que puedan tener motivación en el cumplimiento de su deber y no se vea tentada ante la corrupción.

Sostuvo que para la reducción de la delincuencia y la violencia es necesario que todos aporten desde las familias hasta las autoridades encargadas de combatirla.

Consideró que tantas muertes violentas, robos y atracos se deben a que el corazón de muchos hombres está lleno de resentimiento y odio, que en algunos casos  nace en la propia familia.

De su lado, monseñor  Gregorio Nicanor Peña, obispo de la diócesis La Altagracia, sostuvo que el problema de la delincuencia y de la violencia se agrava cada vez más con el auge del tráfico  y consumo de drogas y la descomposición familiar.

El religioso dijo estar completamente de acuerdo con el desarme general de la población y atribuyó la ocurrencia frecuente de muertes, asaltos y otras acciones delictivas a que los tribunales no castigan a los delincuentes en la proporción que cometen sus hechos.

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Más educación

Monseñor Flores Santana cree que policías más profesionales, con mejores sueldos y familias que se preocupen más por sus integrantes, la situación cambiaría.

Menos drogas

En cambio, para el obispo de La Altagracia, Nicanor Peña, enfrentar el tráfico y consumo de drogas es clave en la solución de los problemas de la delincuencia y la violencia.