Obligados a ahorrar

En las circunstancias actuales nada nos permite suponer que los precios del petróleo van a experimentar descenso.

Ahora mismo, el conflicto bélico de Oriente Medio crea condiciones de tensión y polariza tendencias que han de reflejarse en los precios de los crudos.

Este conflicto se suma a las tensiones ya existentes por las fricciones con Irán por el enriquecimiento de uranio y el desarrollo de tecnología nuclear. El conflicto en Irak mantiene su influencia en el mundo petrolero.

Hay otros factores geopolíticos, que no vamos a enumerar, pero que inciden en el comportamiento de los mercados, incluyendo el de los crudos fósiles.

-II-

En cuanto a nosotros, nada nos permite suponer que vamos a modificar de la noche a la mañana nuestro estatus de país dependiente de importaciones petroleras.

El convenio de Petrocaribe, aunque es un respiro, solamente retarda nuestras erogaciones para pagar el petróleo que nos suministra Venezuela. En algún momento el peso de ese crédito se va a sentir en nuestra economía, porque el petróleo ni es barato y mucho menos gratuito.

No podemos hacernos la idea de que va a desarrollarse, a corto o mediano plazo, una industria de sustitutos de los derivados del petróleo, como sería la producción masiva de etanol, biodiesel, energía eólica o fotovoltaica.

Aparte de eso, nuestras demandas de combustibles aumentan cada vez más por causas que no vamos a analizar ahora.

-III-

La única alternativa efectiva que tenemos en lo inmediato es el ahorro de combustibles y energía. Ahorro asumido como una obligación de todos, Gobierno y sector privado.

En un pasado no muy lejano fueron adoptadas medidas de ahorro que consistieron en restricciones a las ventas de combustibles. En honor a la verdad, no creemos que eso llenara las expectativas de ahorro.

El Gobierno, por su lado, afirma haber logrado ahorro con las disposiciones restrictivas aplicadas en la administración pública.

Ahora bien, los precios del petróleo siguen en aumento y con ellos los precios locales de los combustibles, nuestro consumo ha aumentado y no vemos que se esté haciendo algo por contener el gasto y promover ahorro de carburantes y energía.

No hay indicios de que el mercado de crudos vaya a variar hacia la baja su tendencia. Las circunstancias hoy en día, apuntan hacia un incremento del nerviosismo en los países petroleros. En algún  momento esto amenazará la estabilidad de nuestra economía. Estamos obligados a ahorrar, y cuanto antes mejor.