Obras de dos caras

Los habitantes de la parte oriental de Santo Domingo llevan un buen tiempo esperando la que sería feliz culminación de los trabajos de construcción de un nuevo acueducto que está llamado a dar agua en abundancia a hogares y empresas. Se trata de una obra que el gobierno anterior tuvo el tupé de inaugurar como algo pleno y completo, ya al final de su mandato. Pero un año después de la ceremonia  de “puesta en servicio” el mentado sistema de suministro sigue siendo un proyecto sin uso.

Ahora sucede que las nuevas autoridades hablan, en forma casi jubilosa, de que dotarán de un nuevo acueducto a Santo domngo Oriental y se atribuyen el mérito de invertir para la solución de la escasez de agua en el municipio. Es decir: se trata de una realización con más de un comienzo y más de un “final” que ha de permitir que dos administraciones del Estado la den como suya, en busca de reconocimiento. Mejía la exhibió prematuramente para sus propósitos reeleccionistas, pero es probable que a Fernández no le dé el tiempo para mostrarla como uno de sus “logros” al cumplirse el primero año de gestión.

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Amable el componedor

Una vez más el secretario general de la Liga Municipal Dominicana y notorio político higüeyano Amable Aristy Castro tratará de ser un puente de oro entre partes distanciadas: en esta ocasión se ha propuesto zanjar diferencias entre la recién refrendada dirigencia reformista y el denominado consejo presidencial del PRSC (disidente), entre cuyos integrantes descollan el ingeniero Carlos Morales Troncoso y Arístides Fernández Zucco, altos funcionarios del gobierno. Aristy ha hecho de la mediación un recurso que le permite ganar mérito y autoridad entre las partes. De transacción en transacción –con él mismo como beneficiario de los equilibrios entre factores de poder- Amable llegó al usufructo con larga permanencia del jugoso cargo que ocupa. El hombre ha sabido ponerse en puntos medios para salir ganancioso. Ahora veremos si con el desayuno que inventó para hoy  reunir a los antagonistas colorados se logra la reconciliación que agregaría una medalla a su pecho.

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México lindo

Hay un cuento azteca muy conocido en República Dominicana. A través de los años ha salido la buena “nueva” de que el gobierno mexicano de turno acaba de desbloquear unos fondos que supuestamente, en virtud del Acuerdo de San José, pueden ser puestos a disposición de este país para proyectos de desarrollo. Tras cada anuncio de ese género viene luego cierto olvido y nadie lograr constancia de que los dichosos recursos llegan, real y efectivamente, a nuestras playas. Más adelante, cuando vuelve a ocurrir  una aproximación  de Estado, con los presidentes de los dos países  bien cerca uno del otro, el mandatario mexicano de que se trate desempolva el bombo y los platillos para reiterarles a sus cuates dominicanos que “por ahí les tengo unos fondos para que puedan darles uso”. Así acaba de ocurrir en Panamá con don Vicente Fox. No se pierda el próximo capítulo de esta novela que podría ser en diciembre.