Obras sobresalientes en el XXII Concurso de Arte E. León Jimenes

El haber participado en el Coloquio de la Universidad de Burdeos, “Las Emancipaciones en el Caribe”, nos permitió ver a Michèle Dalmace, una de las más connotadas expertas en arte dominicano y del Caribe, que fue miembro del Jurado de Admisión de este XXII Concurso E. León Jimenes.

La catedrática e historiadora escuchó con avidez los resultados y nuestros comentarios, disfrutando también el catálogo que incluye reproducciones de las obras seleccionadas, hojas de vida de los artistas, textos de presentación y de ponencias.

Tanto la selección como la premiación plantean interrogantes acerca de los preceptos pertenecientes a las diferentes categorías visuales y las decisiones correspondientes de los jurados, como prácticamente siempre sucede.

 Es evidente que quien no ha visto las obras sometidas a concurso, sino solamente las admitidas, no puede opinar certeramente, aunque se induce una estrategia selectiva: la calidad académica y/o técnica no fue elemento necesario y suficiente para la admisión, mientras, sí, primó el concepto. Respecto a los premios, esa opción se radicalizó,  acogiendo la libertad de expresión y de ejecución, prefiriendo la desacralización o la transformación de los valores en el compromiso artístico.

 Es nuestra impresión, madurada luego de semanas de reflexión.

Premios y no premios. Si  creemos indiscutible que el grabado se haya declarado desierto, así mismo la cerámica hoy “desertada” en buena parte por los mejores ceramistas, si tampoco la categoría de video –que debe fortalecerse en el país y ganar adeptos- merecía más que menciones, la escultura ha sufrido un duro golpe. No cabe duda de que su representación fue cuantitativamente pobre, correspondiendo a sus actuales desventuras de creatividad y de mercado. Sin embargo, “Lux Aeterna”, la obra impactante, barroca, misteriosa de Wladimir Velázquez,  esmeradamente trabajada y perturbadora como lo son también sus dibujos y sus pinturas, calificaba para un galardón, significando una vía creadora distinta en técnica y materiales.

Si, conceptualmente y en limpidez de ejecución, además de un gran estímulo para un artista muy joven, el políptico de Wali Vidal, “La Escolta”, figuraba entre las pinturas premiables,  en el conjunto sobresalían dos obras, magníficas en su dominio factural, profundas en el aspecto conceptual, pictóricamente imponentes, “Birthday Girl II” de Gerard Ellis y “Genesis 2008” de Ezequiel Taveras. La primera, de un refinamiento exquisito, exhalaba además una mezcla de molestia y de crueldad, la segunda, un trabajo de investigación serio, agregaba las cualidades gráficas y escultóricas que conocemos en el autor. Ahora bien, es probable que la parte técnica y formal no era lo que más motivaba a los jueces en un producto artístico, sino el compromiso intelectual, ideológico, social con los problemas de la época –puesta en evidencia y denuncia-.

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Palabras de Lidia

Concluye Lidia León Cabral, directora de la Fundación E. León Jimenes: “Felicitamos (…) especialmente a los artistas que han mostrado su pasión, madurez y coraje al participar de este evento.”