Obstáculo para el desarrollo

Un común denominador en los países desarrollados es el grado de  preparación de la gente. Es axiomática la afirmación que la mayor riqueza de un país no son los recursos naturales que posea, sino el conocimiento necesario para aprovechar esos recursos. La última versión del Plan Decenal de Educación Inicial, Básica y Media 2008-2018 advierte que debemos ampliar la cobertura en materia de educación inicial, y que para lograrlo se requiere la debida formación de profesores. Un déficit en educación básica es un lastre terrible que estanca las posibilidades de desarrollo de cualquier país, pues sus efectos se dejan sentir en toda la escala de formación, incluyendo la preparación técnica y profesional.

 Probablemente una de las principales causas de nuestro atraso obedece a ese lastre que determina una pobre preparación de nuestros profesionales y técnicos como consecuencia de las deficiencias en la educación básica. El diagnóstico contenido en el Plan Decenal es una clara advertencia de que si no atendemos estas deficiencias con seriedad, continuaremos sumidos en el atraso. El mundo de hoy reclama cada vez más gente preparada en todas las ramas del saber. Los avances tecnológicos, si bien facilitan las tareas humanas, demandan cada vez más conocimiento. Tenemos que ponerle caso a ese déficit de multiplicadores en la educación básica.

 

Es hora de revisar métodos

Vista en función de las motivaciones y  objetivos enunciados por sus patrocinadores, la huelga del miércoles fue un rotundo fracaso. No paralizó el aparato productivo ni arrancó al Gobierno ninguna de las reivindicaciones económicas y sociales demandadas. A lo sumo, esa huelga trastornó las clases en los planteles públicos y atentó contra los ingresos de choferes del transporte, chiriperos y gente que “se la busca” en el día a día de la economía informal.

La industria, el gran comercio de bienes y servicios  y las instituciones continuaron laborando imperturbables. Resulta contradictorio que una huelga que se proclama en pro de los más pobres, tenga efectos que terminen perjudicando precisamente a los que deberían ser sus beneficiarios. Hay errores de estrategia, fallas tácticas, que no encajan con las metas perseguidas por los huelguistas. A menos que los objetivos fueran distintos a los enunciados, el fracaso debe llevar a revisar métodos.