OCDE quiere cerrar brecha entre gigantes digitales

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La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) ha publicado el primer documento con el que se quiere cerrar la brecha entre los gigantes digitales que han convertido la ingeniería fiscal en una ventaja frente a sus competidores y en un creciente agujero económico para los Estados sometidos a la presión de una elevada deuda y unas crecientes obligaciones sociales. La propuesta es una primera base sobre la que deberá construirse un nuevo sistema.
Entre sus puntos de partida destaca el hecho de que la presencia física en un país no será requisito indispensable para gravar una actividad. Los Estados tendrán derecho de cobro aunque la compañía venda sus servicios desde el extranjero.

El movimiento es consecuencia de la conflictividad entre estas grandes empresas y los países donde operan a cuenta de las diferencias entre el negocio que obtienen y los impuestos y empleo que generan.
La estructura centenaria sobre la que se basan las normas actuales ha sido desbordada por grupos como Google, Facebook, Apple y el año pasado más de 110 países llegaron al acuerdo de tomar medidas para el año que viene. Este acuerdo fue refrendado por la última cumbre del G-20 celebrada el pasado mes de agosto en Biarritz (Francia).

La OCDE ha desvelado ayer “una propuesta unificada” para acometer una histórica reforma de las normas y principios fiscales que han regulado las relaciones comerciales internacionales durante el último siglo y que ofrece un mayor margen de actuación a los gobiernos, al pedir que las compañías paguen impuestos donde operan, no sólo donde obtienen beneficios sus filiales.

“Las normas actuales, que datan de la década de 1920, ya no son suficientes para garantizar una asignación equitativa de los derechos fiscales en un mundo cada vez más globalizado”, reconocen los autores de la propuesta, que sostiene que en la era digital la asignación de derechos fiscales “ya no puede circunscribirse exclusivamente en función de la presencia física”.

El esquema superado implica que las compañías digitales puedan declarar pérdidas en países donde obtienen miles de millones de euros en ingresos, trasladando los beneficios a otros territorios donde los beneficios fiscales son muy superiores. El hecho de que se realice a través de esquemas fiscales legales no salva a estas compañías de afrontar una litigiosidad cada vez mayor con los Estados.