Odebrecht: ¿Y es verdad que no pasará nada más?

Millizen Uribe

El conflicto del Partido de la Liberación Dominicana (PLD), con la correspondiente militarización del Congreso Nacional, la campaña contra el turismo dominicano y temas de interés colectivo, que suelen motivar morbo, como el atentado en el que hirieron al expelotero David Ortiz, han sacado el caso Odebrecht del lugar preponderante que se merece en la agenda.
Pero, por tratarse del más grande caso de corrupción, soborno y financiamiento ilícito de campañas políticas, no sólo en República Dominicana, sino también en la región, no podemos, como ciudadanía, perder el interés y la atención en el mismo, no importa cuánto énfasis se ponga, intencionado o no, en el manejo setting de la agenda.
Y es que, he aquí lo relevante, no debe quedar impune, ni solamente en dos o tres (esto sería muy injusto), uno de los mayores desfalcos al erario público, mediante un sistema de sobornos y corrupción tan amplio y complejo como el develado por la periodista Alicia Ortega, en colaboración con El Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación.
¡Todo lo contrario! Estamos ante una oportunidad de oro para que la institucionalidad, el mensaje de no impunidad y el sistema de Justicia avancen y se fortalezcan en el país.
Mas, para eso, es preciso que con determinación y contundencia, no nos cansemos de exigir al Ministerio Público, que actúe en consecuencia, y que, lejos de intentar desmeritar elementos de pruebas que vienen del entorno periodístico, con expresiones como “hojas de Excel”, proceda de manera acorde, algo para lo que la presión ciudadana es un requisito sine qua non.
Voluntad política, compromiso real con la investigación y deseo ferviente de llegar hasta las últimas consecuencias, caiga quien caiga, sin vacas sagradas, son tan sólo algunos de los elementos de los que adolece la investigación del caso Odebrecht en República Dominicana, que comprometió mínimo 92 millones de dólares.
Porque, ¿De qué otra manera se explica que mientras en Colombia, donde el soborno fue de apenas 11,5 millones, tres años de pesquisas hayan significado cuatro líneas de investigación y 11 condenas; que en Perú, las investigaciones sean tan extensivas que abarcaron cuatro expresidentes de la República, y que en México, donde el monto de los sobornos fue 10 millones de dólares entre 2010 y 2014, se sometiera hasta al director, en ese entonces, de una empresa tan grande y poderosa como Pemex, Emilio Lozoya Austin, por sólo citar tres ejemplos?
Es cierto que el presente inmediato de este país ya está bastante comprometido, pero en el futuro cercano, en el que sabemos es imposible prescindir de la corrupción, albergamos la firme esperanza, de no contar con procuradores dependientes ni impunidad. ¡Y eso es innegociable!