Oficial asesinada: disciplinada, recta y entregada a su familia

Efigenio Torres es consolado

No es porque está muerta y es hija mía, ella era una mujer muy disciplinada, entregada a su trabajo de policía, sin problemas con nadie y muy apegada a su familia”, respondió Efigenio Antonio Torres sobre su hija, la segunda teniente de la Policía Nacional Mercedes del Carmen Torres, adscrita a la Autoridad Metropolitana de Transporte (Amet), asesinada ayer mientras trataba de agilizar el tránsito en la entrada de Villa Mella.

Torres, de 75 años de edad, lo único que pide es que se haga justicia verdadera, aunque manifestó su desconfianza en el actual sistema judicial, que no titubea en dejar en libertad a los delincuentes que son sometidos. Su desconfianza en la justicia llega a tal extremo que su respuesta a preguntas de reporteros de este diario fue “no quiero que lo metan preso, porque a los dos o tres días lo dejan suelto, el deseo mío es que le hagan según ellos hicieron a mi hija, si es posible en un parque, donde haya mucha gente; son crápulas que salen al mundo a dañar personas buenas”.

Definió a su hija Mercedes, de 41 años, como cumplidora al pie de la letra, desde que en 1996 ingresó a la Policía Nacional, a tal punto que les desoyó a las 5:30 de la mañana de ayer cuando él le pidió que esperara aunque fuera cinco minutos más, para salir a su trabajo.

Su entrega. Entre llanto, mientras se dirigía al Instituto Nacional de Patología Forense, donde fue llevado el cadáver de Carmen, expresó que ante su pedido, su hija le contestó que no podía esperar porque debía estar a tiempo en su labor. Narró que su apego a su familia era tal que prefirió vivir con él y sus cuatro hijos, sin un marido que quizás no diera buen trato a los suyos.