¡Oh ironía!, Gonzalo emular a Juan Bosch

Primero: los tres grandes líderes contemporáneos que hemos tenido los dominicanos, no amasaron fortunas, aunque quizá le sobraron cosas materiales para desempeñarse en su cotidianidad.
Juan Bosch, Joaquín Balaguer, José Francisco Peña Gómez al momento de su fallecimiento, ninguno de los tres pudo exhibir riquezas. Recuérdese que Balaguer vivió toda su vida en la parte trasera de la casa de una hermana en la avenida Máximo Gómez 25 del Distrito Nacional, y tanto al profesor Bosch como a Peña Gómez, amigos tuvieron que hacer colecta para hacerle sus casas para los finales de sus días.
Oímos decir un día a José Francisco Peña Gómez: “Riqueza y Política son líneas paralelas”, desconocemos si la frese es suya; pero quiso decir el líder indiscutible del PRD, cuando era PRD, que riqueza y política son como el agua y el aceite; no se juntan. Aunque el domingo 6 de octubre rodaron por los alrededores de los recintos electorales muchos billetes de todas las denominaciones, esto no debe llamarse política, a nuestro juicio, es otra cosa, menos ciencia política, como la definió el fundador de la Patria, Juan Pablo Duarte, la “Ciencia más pura y digna de ocupar las inteligencias nobles después de la filosofía”.
Gonzalo Castillo presume ahora convertirse en discípulo de Bosch, pero, entendemos nosotros, le será muy difícil por no decir imposible, ya que, consideramos, por sus 58 años de edad que dice tener, nunca pudo escuchar las cátedras que ofrecía el profesor Juan Bosch por Tribuna Democrática. Cuando en 1962, Bosch empezó enseñar decencia política a dominicanos, Gonzalo tenía un año de nacido.
Es una farsa mal montada, visita de este señor a la tumba de don Juan.