Ojo con la vista
Enemigo silencioso

Juan L. Ubiera
j.ubiera@codetel.net.do
E l glaucoma corresponde a un daño en el nervio óptico, usualmente ocurre por alteración en la presión intraocular, debido a un malfuncionamiento o malformación del sistema de drenaje del ojo; inicialmente no presenta síntomas, aunque puede ser detectado por un examen oftalmológico.

Las personas con riesgo a desarrollarlo: mayores de 60 años, historia familiar y afro americanos sobre los 40 años.

El manejo actual se basa en gotas y/o cirugías.

El tratamiento oportuno puede prevenir la pérdida irreversible de visión.

Existen diferentes tipos de glaucoma: ángulo abierto, cerrado, cierre agudo, glaucoma secundario, congénito.

En glaucoma por cierre agudo se presenta pérdida súbita de la visión, dolor ocular intenso, cefaleas, náuseas, vómitos.

En el caso congénito el niño presenta lagrimeo, sensibilidad a la luz y aumento en el diámetro corneal.

 Un buen examen debe de incluir pruebas de campos visuales, medición presión intraocular, oftalmoscopia (fondo de ojo), gonioscopia (estudio estructuras angulares).

Clínicamente, el glaucoma se manifiesta por pérdida de la visión periférica: el paciente empieza a chocar con objetos laterales, mesas, sillas, etc., y refiere que al manejar choca fácilmente por que no puede ver por los espejos laterales; la visión empieza a cerrarse en espiral y cada vez es más reducida, el paciente termina como si fuese mirando a través de una cartulina enrollada; solamente puede ver lo que le quede justamente de frente.

Se recomienda una evaluación oftalmológica exhaustiva, para determinar si el paciente padece o no de glaucoma.

La pérdida de visión es irreversible y en sus inicios es silente, por ambas razones es un enemigo sigiloso para la visión,  por lo que es mejor hacerse chequear periódicamente.