Olas de calor irán en aumento en Europa

Ginebra (EFE).- Las olas de calor serán cada vez más habituales en Europa y su frecuencia irá en aumento hasta repetirse cada dos años hacia finales de siglo, dijeron ayer expertos en cambio climático que precisaron que el sur del continente y las regiones occidentales de Francia, Alemania y Suiza serán las más afectadas.

La intensidad de esos periodos caniculares será al menos similar al del verano de 2003, cuando las temperaturas aumentaron entre tres y cinco grados centígrados en Europa central y del sur, pero también podrían alcanzar niveles superiores, explicó hoy Martin Beniston, experto de la Universidad de Ginebra.  El científico participó en las investigaciones para la elaboración del segundo informe del Grupo Intergubernamental de Cambio Climático de la ONU, presentado la semana pasada en Bruselas y que aborda los efectos y las posibles adaptaciones para hacer frente a ese fenómeno.

Al presentar en Ginebra los principales factores de vulnerabilidad en Europa, Andreas Fischlin, quien también contribuyó al informe, alertó del peligro que supone para las zonas bajas costeras la previsible subida del nivel del mar, que cada año podría afectar a 2,5 millones de personas más.

El país más vulnerable a esa situación es Holanda, dijo el experto, aunque pronosticó que también será el caso de Italia y España.  Los científicos también subrayaron el impacto que ya tiene el cambio climático en los Alpes, que constituye la mayor reserva de agua dulce de Europa, utilizada para el consumo humano, la generación de energía, la agricultura y la industria, principalmente.

Mediciones realizadas en algunas de las principales estaciones alpinas indican que la temperatura media en la región de los Alpes ha aumentado en 6,7 grados centígrados en los últimos cien años.

Beniston señaló que los recursos hídricos que se originan en la parte central de los Alpes llegan hasta el Mediterráneo, el Adriático, el mar Negro, así como al Atlántico Norte, por lo que todo lo que allí ocurra tendrá un impacto significativo no sólo en las zonas adyacentes, sino también en zonas más alejadas.

Para ilustrar la magnitud de los cambios que se avecinan, el experto mencionó un estudio realizado para la ciudad suiza de Basilea, donde en el periodo 1961-1990 se superaron los 35 grados centígrados uno o dos días por década, mientras que los modelos apuntan a que en el futuro se excederá esa temperatura entre diez y catorce días al año.

En términos de precipitaciones, Beniston señaló que se pronostica un aumento durante la estación invernal y una “muy fuerte disminución” en el verano, “como se observó durante la ola de calor de 2003”.

Como consecuencia, “porciones importantes” de varios glaciares alpinos “desaparecerán”, lo que producirá la disminución del caudal de los ríos, ya que “los glaciares son su principal fuente de agua durante los periodos más calientes y secos del año”, precisó.

Sobre el impacto en la biodiversidad de los Alpes, Fischlin sostuvo que hay evaluaciones que señalan que hasta el 60 por ciento de la flora alpina estaría en riesgo de extinción hacia finales del siglo XXI con un aumento de la temperatura entre 1,5 y 2,5 grados centígrados.

En toda Europa, esa amenaza involucraría al 30 por ciento de especies de plantas y animales por el transtorno que esa subida de temperatura supondría para sus ecosistemas, agregó.

Sobre el objetivo fijado por la Unión Europea (UE) de reducir sus emisiones de gases de efecto invernadero, una de las principales causas del calentamiento de la Tierra, en el 20 por ciento para 2020, Beniston opinó que todos los pasos en ese sentido son positivos.

Sin embargo, aclaró que es una medida insuficiente porque, aun si esas emisiones disminuyeran un 50 por ciento en todo el mundo, ello sólo permitiría estabilizar el nivel de dióxido de carbono en la atmósfera.