Olvidados y abandonados

Tenemos que hacer un gran esfuerzo para proteger los más de ciento cincuenta mil niños abandonados en las calles, durmiendo sobre cartones o periódicos, en puertas de condominios o en cuevas de las avenidas, zaguanes, edificios sin terminar no se sabe porqué o en guaridas del malecón y playas de nuestra ciudad capital o en pueblos diversos del país. Esos niños y niñas constituyen la gran masa de ciudadanos, que desgraciadamente votarán en las elecciones futuras y también serán y lo son ya los atracadores y criminales que azotan todo nuestro país, y, vienen y van gobiernos, pero nuestros políticos prometen ayudarlos en sus campañas por hacerse del poder, sin embargo siguen abandonados y olvidados como la basura que llena calles y avenidas de República Dominicana. Entonces, me pregunto quién pondrá el cascabel al gato que persigue a los indigentes, viejitos y viejas que deambulan por nuestras calles ¡nadie se ocupa de ellos, pero todos nuestros políticos siguen llenando sus bolsillos inagotables con el dinero del país. Por lo menos, comencemos cómo acabar con los miserables que arropan ciudades y campos, aunque ese no es el único espejo donde nos reflejamos todos los días y noches de República Dominicana, porque además están los hospitales y hasta algunos templos. Parece que será necesario crear un banco para auxiliar a los niños, niñas y viejitos abandonados y olvidados en todo el territorio nacional que viven en condiciones tan infrahumanas que dan ganas de llorar a cualquier persona y, sin embargo, ni el Gobierno, dizque al servicio del pueblo, se ocupa de su inmensa miseria y hasta los mira con desprecio. Busquemos la forma más humana que pueda imaginarse y empecemos por los hospitales para niños, donde muchas veces nos ha tocado comprobar que humildes mujeres del pueblo o sus padres asisten en busca de salud y amparo social, pero no los atienden como debería hacerse, ya que ni padre ni madre de esos niños, poseen recursos para comprar las medicinas.