Omnipresente violencia

Si la violencia nuestra de cada día está en todas partes, como puede comprobarse con tan solo abrir el periódico o encender el televisor, no debería extrañarnos ni sorprendernos que también diga presente en nuestras escuelas, pues se trata de una enfermedad que avanza con extrema virulencia  por todo  el cuerpo social.  Aun así causó un gran alboroto la divulgación en las redes sociales de un video mostrando a dos niños enfrascados en una feroz pelea a los puños, con su maestra y  compañeros de aula como entusiastas espectadores. Y tan grande fue ese alboroto, que le costó la suspensión a la indolente profesora, y la misma suerte corrió la Policía Escolar  que también se encontraba presente durante la pelea y no hizo nada para detenerla. Pero lo que conmocionó la conciencia  nacional, obligándonos a preguntarnos  cómo hemos podido llegar a tales extremos, fue la muerte de una niña de doce años en una escuela de La Romana, luego de ser  golpeada por varios de sus compañeros. La reacción del Ministerio de Educación, como era  de esperarse ante hechos tan graves, parece  que no se va a limitar  a sancionar a sus reponsables directos. Efectivamente. Ayer anunció, a través de su Dirección de Sicología y Orientación, que trabaja en la elaboración de un protocolo que definirá las normas que se aplicarán  ante situaciones de violencia, y según su directora, la licenciada Minerva Pérez, su principal objetivo será promover una cultura de paz en las escuelas.  Desde luego, ese objetivo  no se alcanza de un día para otro, ni será  un   protocolo lo que resolverá el problema de la violencia en las escuelas,  pero cualquier iniciativa que procure  evitar que hechos tan tristes y  bochornosos vuelvan a repetirse debe ser bien recibida y, sobre todo, apoyada.