Reflexión
60 años de Profamilia: verdades frente a los mitos
En aras de la justicia, quizás la mejor forma de explicar lo que es Profamilia y lo que significan estos 60 años sea comenzar diciendo lo que no es.

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En aras de la justicia, quizás la mejor forma de explicar lo que es Profamilia y lo que significan estos 60 años sea comenzar diciendo lo que no es. Porque, en tiempos de fake news, desinformación y manipulación mediática, son muchas las mentiras que, desde tribunas y púlpitos, se han repetido contra esta institución. Por eso, más que una celebración, este aniversario también es una oportunidad para poner sobre la mesa las verdades frente a los mitos.
De ahí que en el genuino ánimo de difundir la verdad —como dice el Evangelio de Juan: “Y conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres”— y de hacer justicia, tal como nos enseñó nuestro padre de la patria Juan Pablo Duarte cuando afirmó: “Sed justos lo primero si queréis ser libres”, conviene hacer algunas aclaraciones.
Comencemos por el principio. Profamilia fue fundada el 14 de marzo de 1966. La institución nació de personas movidas por valores cristianos y por una preocupación muy concreta: que las familias tuvieran acceso a información y a servicios médicos para cuidar su salud.
No es antifamilia. Su propio nombre lo dice: Pro-familia. Y, dejémonos de pendejadas, la mejor forma de amar y defender a las familias dominicanas es acompañarlas en temas como salud y cuidarlas.
Eso significa ofrecer atención médica digna y accesible, formar a los jóvenes, prevenir el embarazo adolescente, abogar por una educación sexual científica e integral que enseñe a niñas y niños a identificar abusos sexuales y promover la planificación familiar, para que las familias organicen sus proyectos de vida y sus presupuestos.
También significa acompañar a las mujeres —que, según la ONE, lideran el 53 % de los hogares dominicanos— a cuidar su salud, previniendo la mortalidad materna y el cáncer, y ayudando al presupuesto familiar a través de servicios médicos económicos, pero con altos estándares de calidad.
No es un discurso. Son hechos. Solo en 2025 las clínicas de Profamilia ofrecieron 1,075,536 servicios de salud a 159,428 personas, de las cuales el 76 % fueron mujeres, muchas de ellas jefas de hogar que sostienen el bienestar de sus familias. Si eso no es amar y defender a las familias dominicanas, entonces no sé qué lo sea.
Además, Profamilia está en los barrios, con la gente. Sus centros de salud están donde más se necesitan: en Ensanche Luperón, Sabana Perdida, Herrera, Santiago, San Cristóbal y San Francisco de Macorís, entre otras comunidades. También estamos buscando recursos para instalar próximamente una clínica en Los Alcarrizos.
Estas clínicas no son paredes frías. Son lugares donde miles de dominicanos encuentran atención médica de calidad a precios accesibles.
Otro de los mitos que se repiten es que Profamilia es una institución “proaborto”. La realidad es que Profamilia no practica abortos ni ofrece ese servicio. Lo que sí defiende es el derecho a decidir de las mujeres y de las familias dominicanas, porque nos parece injusto que, pese a que Dios —a través de la ciencia— nos dio los conocimientos médicos necesarios para salvar la vida de una mujer, se le obligue a morir sin siquiera consultarla. Sin importar que esa mujer tenga otros hijos que quedarán en la orfandad y que esa muerte no implique que el feto se salve, porque justamente la medicina puede determinar cuándo se trata de un feto inviable, no compatible con la vida.
Esto, pese a que existe libre albedrío, libertad de cultos y separación entre el Estado y la Iglesia, el mismo Jesús dijo: “Dad al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios”.
Lo que sí es Profamilia es pro-mujer, que es lo mismo decir pro-sociedad. Y eso tampoco debería escandalizar a nadie. Porque si algo muestran los Evangelios es que Cristo acompañó y defendió a las mujeres frente a las normas injustas de su tiempo, algunas defendidas incluso por autoridades civiles y jerarcas religiosos. Ahí están los casos de María Magdalena, Marta, la samaritana y el episodio de la mujer acusada de adulterio.
Pero Profamilia es mucho más. Durante estas seis décadas también ha sido un espacio importante de investigación científica en salud reproductiva y tratamientos de fertilidad, que han permitido a muchas parejas dominicanas cumplir el sueño de formar una familia.
Por eso, más allá de los mitos, los prejuicios o las campañas de desinformación, lo que permanece es una realidad difícil de negar: seis décadas de servicio al país, cuidando la salud, la dignidad y el bienestar de miles de familias dominicanas. Y cuando los hechos hablan con 60 años de servicio, los mitos simplemente se caen solos.