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La agenda global de las mujeres: desafíos que también interpelan a República Dominicana

Los debates que se producen en la Organización de las Naciones Unidas lo dejan claro: esta no es una agenda opcional ni diferida. Es una agenda de presente y de futuro.

A la izquierda, Gloria Reyes junto a Yulibelys Wandelpool

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En un mundo que discute cada vez más sobre desarrollo, democracia y crecimiento económico, hay una realidad que sigue siendo determinante: ninguna sociedad puede aspirar a un progreso sostenible si no integra plenamente el talento, la capacidad y el liderazgo de las mujeres.

Recientemente tuve el honor de participar en el 70.º período de sesiones de la Comisión de la Condición Jurídica y Social de la Mujer, celebrado en la sede de la Organización de las Naciones Unidas en la ciudad de Nueva York.

Expreso mi profundo agradecimiento al Ministerio de la Mujer de la República Dominicana, en la persona de su ministra, Gloria Reyes, por la invitación a integrar la delegación oficial dominicana en este espacio de diálogo internacional. De igual manera, agradezco a la Federación de Mujeres Empresarias Domínico Internacional por la confianza depositada en mí para representarla en un escenario donde convergen el liderazgo femenino, la formulación de políticas públicas y el fortalecimiento del sector empresarial como eje del desarrollo sostenible.

Asimismo, extiendo mi reconocimiento al embajador Wellington Bencosme, representante permanente de la República Dominicana ante la Organización de las Naciones Unidas en Nueva York, así como a su equipo de misión, en especial al consejero Harold Zances Mojica, por el acompañamiento y las atenciones brindadas durante mi participación en este importante foro.

Yulibelys Wandelpool

Este espacio constituye uno de los principales escenarios globales para evaluar avances y definir prioridades en materia de igualdad de género. En él convergen gobiernos, organismos multilaterales, academia, sector empresarial y sociedad civil, no solo para intercambiar experiencias, sino para incidir en la formulación de políticas públicas y compromisos internacionales.

A pesar de los avances registrados en distintas regiones del mundo, las discusiones en este foro dejan una conclusión clara: las brechas que afectan a las mujeres siguen siendo una realidad estructural en la agenda internacional.

Se ha reiterado, con énfasis, la necesidad de fortalecer marcos institucionales que garanticen el acceso efectivo de las mujeres a la justicia, así como de eliminar barreras legales, económicas y culturales que continúan limitando su desarrollo.

En ese contexto, el debate ha sido categórico: los sistemas de justicia deben incorporar un enfoque de derechos que garantice protección efectiva, reparación y no repetición. No se trata solo de normas, sino de capacidad real de respuesta frente a desigualdades estructurales. Los Estados no pueden eludir esa responsabilidad.

En paralelo, el empoderamiento económico de las mujeres sigue ocupando un lugar central. Persisten brechas en el acceso a financiamiento, a mercados y a posiciones de liderazgo dentro del sector productivo. A nivel global, las mujeres continúan percibiendo ingresos inferiores y enfrentan mayores obstáculos para escalar sus iniciativas empresariales. Cerrar estas brechas no es únicamente un imperativo ético. Es una decisión económica inteligente.

Mirar el mundo también obliga a mirarnos hacia adentro. En la República Dominicana se han logrado avances relevantes en educación, participación social y presencia de mujeres en distintos sectores. Sin embargo, persisten desafíos importantes en el acceso a oportunidades económicas, en el fortalecimiento del emprendimiento femenino y en la ocupación de espacios de liderazgo estratégico.

En este escenario, el liderazgo empresarial femenino adquiere una dimensión clave. Cada vez más mujeres dominicanas generan valor, impulsan productividad, crean empleos y aportan innovación al tejido económico nacional. No somos un actor emergente: somos parte activa del crecimiento del país.

Debate global en la Organización de las Naciones Unidas

Pero ese potencial necesita mejores condiciones.

Los espacios internacionales como este no solo permiten comparar realidades, sino también asumir compromisos. Obligan a revisar políticas, a cuestionar prácticas y a tomar decisiones más firmes para garantizar que las mujeres tengan acceso real, no solo formal, a oportunidades, liderazgo y participación.

Las discusiones que se desarrollan en estos espacios multilaterales dejan una idea central: la agenda de las mujeres no es sectorial, es estructural.

Está vinculada con el crecimiento económico, con la calidad institucional y con la estabilidad democrática.

Las sociedades que logran integrar plenamente a las mujeres en la vida económica y en la toma de decisiones no solo son más justas: son más competitivas, más resilientes y más sostenibles.

Para la República Dominicana, el desafío es claro. Se requiere fortalecer políticas públicas, consolidar marcos institucionales y, sobre todo, articular una alianza efectiva entre el Estado, el sector privado y la sociedad civil que permita ampliar de manera real las oportunidades para las mujeres.

Los debates que se producen en la Organización de las Naciones Unidas lo dejan claro: esta no es una agenda opcional ni diferida. Es una agenda de presente y de futuro.

El desarrollo de nuestras sociedades no puede construirse prescindiendo del talento, la capacidad y el liderazgo de las mujeres. Integrarlas plenamente en la vida económica, institucional y política no es solo una aspiración de justicia: es una decisión estratégica para el futuro de nuestras naciones.

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Yulibelys Wandelpool

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