Opinión

Claudio Acosta

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Cámaras indiscretas.- Los errores del gobierno los partidos de oposición los ven hasta con los ojos cerrados, mas aún cuando se trata de los famosos intercambios de disparos con los que la Policía Nacional despacha al otro barrio, sin trámite de juicio ni derecho a defenderse, a “reconocidos” delincuentes, sin que nadie le exija cuentas por esos excesos. El PLD, en cuyos gobiernos murieron también muchísimos presuntos delincuentes a manos de agentes de la uniformada, dedicó su rueda de prensa semanal a criticar esa práctica, que asegura se ha convertido en “un patrón creciente” en la actual gestión.

En esa rueda de prensa el exsenador Yván Lorenzo, quien sirvió de vocero, hizo una propuesta que bien vale la pena que las autoridades ponderen, ya que permitiría conocer la verdad verdadera detrás de esos enfrentamientos: que para sus agentes sea obligatorio el uso de cámaras corporales, con sanciones automáticas por apagar o manipular esos dispositivos durante sus operativos o “intercambios” con supuestos delincuentes. Así sabríamos si es verdad, como dicen los reportes policiales cada vez que informan sobre esos intercambios, que sus agentes fueron atacados primero y que se vieron obligados a responder y defenderse. El PLD también sugirió le creación de una comisión especial de seguimiento a los ciudadanos que mueren por intervención policial con facultad de requerir información y celebrar audiencias públicas, recordando que el informe 2024 del Departamento de Estado señaló la existencia de reportes creíbles de homicidios ilegales por parte de agentes policiales en la República Dominicana.

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Pero ustedes y yo sabemos, mis queridos lectores, que esas propuestas, aunque fuesen plausibles y razonables, le entrarán por un oído y le saldrán por el otro al Gobierno, que no le interesa o no se atreve a pararle el coche a los matones que dentro de la Policía Nacional desmienten con sus acciones su proclamada vocación democrática y de respeto a la dignidad y la vida de sus gobernados.

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