Coctelera
Maginito querido, cada día entiendo menos muchas de las cosas de mi país. Por ejemplo, cuando los precios de los combustibles suben gasolina y gasoil básicamente vienen los gritos de los sindicatos de choferes y vienen, también, las amenazas de los empresarios-sindicalistas que controlan las agrupaciones.
Que vamos a subir los precios, que vamos a acortar las rutas, que ésto no lo aguanta nadie, que patatín, que patatán. Pero sucede que ahora el griterío se debe al anuncio de que el Gobierno podría retirar el subsidio al gas propano. Los empresarios-sindicalistas vuelven a la carga, que habrá una enorme explosión social, que las rutas serán más cortas, que se elevará el valor de los pasajes, que el Gobierno debe hacer un censo de vehículos que usan propano y veinte mil firmas más. ¿Qué es lo que ocurre en este mercado del transporte? Cualquiera diría que el negocio está en los vehículos que consumen gas propano y que parecen estar en mayoría y que el escándalo por la subida en el precio de la gasolina y el gasoil es para joder y coger. Algo, sin embargo, llama la atención, y es que todavía las amas de casas, las más perjudicadas con la sincerización del precio del propano, no han tenido la ocasión de gritar. Y esas sí que sufrirán durito, pues tendrán que pagar el valor real del gas y no podrán subir nada a cambio, como harán los empresarios-sindicalistas con el transporte urbano e inter-urbano. Vendrán los gritos de la oposición, también para joder, de que el tablazo se da después que el Partido de la Liberación Dominicana (PLD), de gobierno, dio tremenda paliza electoral a sus adversarios. Sea lo que fuere, lo cierto es que el precio del propano no puede seguir con la política del subsidio, pues además de que ese subsidio beneficia a unos sectores en detrimento de otros, la línea fiscal que el FMI reclama exige la medida de despedir, sin prestaciones, el gustoso subsidio. El dinero que éso produce bien podría destinarse, digamos, a la educación y a la salud, dos campos que sí reclaman, cada día más, mayores y mejores inversiones. ¿Estamos?… Maginito, vamos a darle palmas al Ayuntamiento del Distrito Nacional: el parquecito del ensanche Luperón, próximo a la Yolanda Guzmán, en la Padre Castellanos, está de lo más que sé yo. Los residentes en el Ensanche están de lo más contentos y allí llevan a sus niños a disfrutar de los juegos infantiles. El parque está bien cercado, está limpio y bien atendido. Ni modo… De 1965 a la fecha han pasado unos añitos, 41 diría el Coctelero. Pues bien, caro Magino, el señor Luis Posada Carriles, figura muy querida por los terroristas continentales, respaldado en los Estados Unidos por poderosos grupos y muy echado de menos en Cuba y en Venezuela, estuvo por estos lares en 1965. Si usted lee la última obra del historiador Bernardo Vega, en la cual se pregunta si fue mito o realidad el peligro comunista en la revuelta de abril de 1965, usted se tropezará con el nombre de Luis Posada Carriles. Vega relata el episodio de cuando la Marina de Guerra atrapó el buque Venus, cargado de armas, en el puerto de Santo Domingo, armas que pensó, originalmente, que se destinarían a los revolucionarios que respaldaban al expresidente Juan Bosch. Luego se estableció que esas armas iban destinadas a grupos que se oponían a los sandinistas y guerrilleros en Nicaragua y que las armas también guardaban relación con gente que durante todo el día y toda la noche quería romper el silibín a Fidel Castro. Entre los oficiales de a bordo del Venus se encontraba el señor Posada Carriles, quien años después adquiriría muy triste fama por hacer estallar un avión lleno de indefensos pasajeros…q El conocido Roger Noriega quiere que el Gobierno dominicano invierta más dinero en el gasto social. ¿Y por qué no complacen a ese veterano?