Opinión

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Desde los tiempos en que Juan Ulises (Wiche) García Saleta, El Pay, Blanco Peña, Leo Corporán y otros deportistas arriesgaban su vida para impedir que la zona boscosa situada en el centro de Santo Domingo no fuera destinada a un centro olímpico, los terrenos han sido convertidos en parque ecológico y deportivo.

En esos terrenos se construyó el Centro Olímpico Juan Pablo Duarte, que fue el punto principal de los XII Juegos Centroamericanos y del Caribe, Santo Domingo, 1974.

Aquellas jornadas fueron un derroche de músculos, empeños, muestras de buen entrenamiento, coraje, esfuerzos, sueños, esperanzas, realidades, pero, especialmente, una demostración de que los pueblos están unidos por la historia y hermanados por la competencia.

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Solo hubo un norte entre los competidores: triunfar honestamente, triunfar en buena lid, así lo vieron los miles de asistentes a las competencias.

El acontecimiento también incluyó un encuentro amistoso, y de alto nivel, de las manifestaciones folclóricas de cada uno de los países participantes.

El diseño del parque contribuyó a enriquecer el paisaje interior de Santo Domingo, con amplias arboledas muy bien diseñadas y desarrolladas con esmero y profesionalidad.

Como parte de la distribución del espacio fueron creadas zonas para la práctica de distintos deportes, otras para los paseantes y curvas bien señaladas y amplias, para que los automovilistas transitaran con respeto por los peatones. Todo ese armonioso espacio ha sido desnaturalizado con la construcción de oficinas y nuevas instalaciones.

Hay que insistir en que fue la tenacidad y el coraje de Wiche García Saleta, a la cabeza de un pelotón de jóvenes decididos y dispuestos, quienes lograron que el presidente Joaquín Balaguer declarara de utilidad pública los terrenos que ocupaba ese bosque interior de Santo Domingo, para el parque deportivo.

Don Luis Amiama Tió me comentó: “Mire, amigo Gautreaux, como Balaguer borra la historia, anuló la avenida Teniente Amado García Guerrero con nombrar la vía 27 de Febrero, fecha de la Independencia”.

Así lo hizo al nombrar el parque con el ilustre nombre del Padre de la Patria, Juan Pablo Duarte; siempre he sostenido que el Centro Olímpico debiera llamarse Wiche García Saleta.

Pero he ahí que los ojos de funcionarios de los gobiernos han visto con malos ojos los espacios que entienden vacíos del Centro Olímpico.

Ahora, no lo permitamos, se pretende mutilar el Parque Zoológico y Botánico de Santo Domingo para aligerar el tráfico; el problema es que el país tiene tantísimos vehículos que alineados, “bomper” con “bomper”, no caben en las calles.

Un día de estos algún “desarrollador” buscará construir 10 o más torres multipisos, en el parque Mirador del Sur.

Sobre el autor
Bonaparte Gautreaux Piñeyro

Bonaparte Gautreaux Piñeyro