Consultorio Ecológico. ¿Es cierto que el Río Yaque del Norte era navegable?

Eleuterio Martínez
P. Profesor, ¿es cierto que el Río Yaque del Norte era navegable?
R. Así es, luego les cuento, aunque hoy es probable que muchos se nieguen a creerlo, por las condiciones de deterioro que acusan las cuencas media y baja de esta gran arteria fluvial Dominicana, por cuyo cauce fluyen más historias, leyendas y anécdotas que agua. Desde Agüita Fría, donde otrora manaban los graciares que han devenido en la cabecera del “Río del Oro”, que conocieron los Historiadores de Indias, pero que en el Orto Primigenio, fue el “yaque” que descendía hasta “Manabao”, dejando atrás el Alto de la Cotorra y la Loma del Padre, donde confluyen decenas y cientos de manantiales, para conformar las nacientes del Yaque del Norte.
Este hermosísimo torrente, luego se desliza hasta la Confluencia en Jarabacoa, donde se le unen el Baiguate y el Jimenoa, formando un remanso encantado que hoy es el balneario más apreciado para el turismo de naturaleza, que cual eje central de atracción, corona el vallecito intramontano que solo tiene una estación durante el año, pues allí, siempre es “primavera”. De hecho, “Jarabacoa” es sinónimo de “Mesopotamia” en el lenguaje aborígen Taíno, donde se tejió la leyenda de su paraíso terrenal, al pie de la Cordillera Central.
La alfombra espesa de bosques húmedos latifoliados, que siempre ha reinado en la “Ciénega de Manabao”, atesora todas las leyendas de ciguapas, criaturas de las aguas y los bosques, que los primeros exploradores naturalistas narran de la Cordillera Central y más acá, todavía en tiempos pretéritos, los “Alpinistas Dominicanos”, que para celebrar el primer aniversario de la Independencia Nacional hicieron una apuesta – concurso, sobre dos grupos expedicionistas, que escalaron las alturas del Pico Duarte, documentando las riquezas naturales de sus respectivas rutas, comenzando por las fuentes hídricas, valles y lomas que encontraron a su paso.