Don Leopoldo Díaz: un reparador de vidas

Leopoldo Díaz
Más de la mitad de su vida productiva, Don Leopoldo la dedicó a rescatar y rehabilitar jóvenes y adultos adictos a las drogas. Su maravillosa idea de crear una fundación: Hogar Crea, acogía de forma voluntaria a toda persona que padecía del abuso o la dependencia a las drogas. En su altruismo y propósito de vida, Don Leopoldo caminó el país hablando de las drogas, de la prevención, la rehabilitación psicosocial, de la familia, de la vida útil y de la construcción de nuevos sueños para miles de jóvenes, adolescentes y adultos, a los que el consumo de drogas les había destruido sus vidas. Leopoldo Díaz, sembró en varias provincias un Hogar Crea. Años tras años, presentaba los estudios y estadísticas del consumo de drogas por edades, por sexo, por la condición psicosocial y por los factores de riesgo sociocultural. Además, asistía a los programas de televisión, radio y periódicos, para plantear los déficit y precariedades económicas de la subsistencia de Hogar Crea.
Leopoldo, gastaba los zapatos en la lucha por esa terrible enfermedad; realizaba marchas, talleres, encuentros y seminarios para sensibilizar, motivar y comprometer al empresariado, políticos y legisladores para mantener los programas psicosociales y de rehabilitación de miles de jóvenes rotos y de vida de alto riesgo por el abuso de marihuana, crack, cocaína, alcohol y alucinógenos.
Cuando Leopoldo Díaz abrazó esa causa, parecía un soldado solitario, una voz en el desierto o alguien pidiendo auxilio en alta mar. Su carácter era altruista, solidario, de compasión y de reciprocidad para creer en la posibilidad de reparar vidas a jóvenes de la pobreza, la marginada y de la vida traumática que imponía la exclusión y las drogas. Con él participé en programas, paneles, tertulias y muchos cafés, hablando del impacto de las drogas en el cerebro, en la familia y la sociedad. Por momentos resistía y se peleaba por la falta de apoyo económico e institucional que se le daba a la fundación y a las políticas de salud mental y los programas de las adiciones.
Cada año veía bajar las edades de consumo de drogas, la conflictividad, trasgresiones y conflicto con la ley; de los jóvenes a los que se le pudo realizar la prevención, el diagnóstico temprano, la desintoxicación o rehabilitación para impedir el deterioro o la cronificación de la enfermedad.
Aun así, Don Leopoldo Díaz, permanecía en su lucha, se aferraba a la causa, a su esperanza, fue un militante consagrado, de vocación y de espíritu en su ardua tarea en Hogar Crea.
A los 96 años partió a la vida celestial. Duró muchos años enfermo, asistido y acompañado por sus familiares. Deben ser cientos de jóvenes y adultos a los que Don Leopoldo les reparó la vida, se los arrebató a las drogas, al mundo terrible del microtráfico y del consumo callejero.
Esas familias, adolescentes y jóvenes, pero también la sociedad, deben estar agradecida, en gratitud, bondad y merecimiento en reconocer, guardar respeto por Don Leopoldo Díaz, el presidente y fundador de Hogar Crea en República Dominicana. Paz y conformidad para la familia y eterno descanso para él. Una vida de utilidad, con propósitos y sin esperar la recompensa material. Descansa en paz, el trabajo se hizo, el sueño se realizó y la institución permanece