Opinión

Literatura 

Los ecos de Angélica Noboa Pagán

Su prosa fluye entre las calles de Ciudad de México y los rincones de Santo Domingo,

Angélica Noboa Pagán .

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Desde que lo hojeé por primera vez supe que Donde nacen los ecos (2025), de Angélica Noboa Pagán, no era un libro más. Durante años seguí con fidelidad sus crónicas en Acento, aunque, como suele pasar con la vida y sus desvíos, no siempre estuve al día con cada una de sus columnas. Este libro, publicado por Río de Oro Editores, las reúne y les da una nueva respiración, disponiéndolas en un diálogo continuo entre lugares, sensaciones y la mirada íntima de la autora.

Donde nacen los ecos es una obra capaz de capturar la vida cotidiana, los recuerdos y las voces que resuenan en espacios íntimos y colectivos. El título mismo sugiere la presencia de reverberaciones, esos ecos, que no solo nacen en lugares físicos, sino en los intersticios de la experiencia humana: encuentros, diálogos, sonidos y silencios que Angélica transforma en escritura.

Su prosa fluye entre las calles de Ciudad de México y los rincones de Santo Domingo, con destellos de Madrid y otros lugares, siempre sostenida por una mirada abierta, atenta a lo humano y que permanece generosa y optimista en medio de la complejidad del mundo.

A lo largo de sus páginas aparecen la identidad, la memoria, la pertenencia y la transformación, sin perder nunca el anclaje en lo vivido. Estas crónicas no solo documentan experiencias, sino que reflexionan sobre la manera en que los seres humanos escuchamos, recordamos y nos confrontamos con la otredad.

En ellas están también su familia, la infancia, los recuerdos que la formaron, la amistad y el amor, no como postales idealizadas, sino como escenas que todavía siguen presentes.

Angélica escribe desde una cercanía que nunca es ingenua. Mira a quienes quiere con la misma atención con la que observa una ciudad o una flor. Ahí se percibe su creatividad y esa facilidad casi mágica para envolver al lector, para hacer que una conversación, una herida o una alegría cotidiana se vuelvan parte de quien lee, como si estuviéramos dentro de la escena y no frente a ella.

El prólogo, a cargo de Jarouska Cocco, ofrece una guía sensorial para quienes leemos, situando el libro en un cruce entre geografía, afecto y testimonio documental, donde cada texto es un eco que se expande más allá de sus límites geográficos iniciales.

Por eso la estructura del libro invita a recorrer no solo calles y lugares geográficos, sino también paisajes internos de la nostalgia. En ese sentido, la escritura de Noboa Pagán funciona como un puente entre culturas, tiempos y voces, explorando cómo los ecos de la experiencia moldean nuestra percepción del mundo.

Ese diálogo se extiende incluso a lo musical con las listas de reproducción en Spotify que acompañan la lectura, se refuerza la idea de que la literatura puede dialogar con otras formas artísticas para ampliar la experiencia lectora.

Angélica Noboa Pagán logra condensar, con una prosa vivaz y atenta a los detalles, un archivo de sensaciones que nos conecta íntimamente con lugares y memorias, logrando que Donde nacen los ecos trascienda la crónica para volverse un mapa de experiencias humanas que resuenan más allá de sus páginas.

Este un libro que invita a ser leído despacio, a saborear cada crónica, dejando que cada eco encuentre su propio modo de quedarse.

Sobre el autor
Radhive Pérez

Radhive Pérez