Editorial

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Declinantes indicadores económicos del trimestre que concluye llevan a ver a República Dominicana en el momento menos apropiado para que su principal socio comercial y destinatario del más del 50% de sus exportaciones que es Estados Unidos, pasara a gravarlas en aduanas en su totalidad con un 10%, inevitablemente adverso aunque parezca mínimo. Esperanzadoramente, se trata de algo negociable para reciprocidad de conveniencias a las partes como considera posible el presidente Luis Abinader, y a lo que se declara abierto el propio presidente Donald Trump de cara a otros países. Esa sería de cierto alivio para República Dominicana situada en comportamientos negativos de flujos turísticos inferiores en los últimos 90 días, menores embarques desde las zonas francas y acentuación del curso descendente -llamado a prolongarse indefinidamente- de las recaudaciones. El vaticinio de lo que adicionalmente sobrevendría a nivel global, sin escapatoria para este entorno caribeño, envolvería en tinieblas al 2025. Para la directora del Fondo Monetario Internacional, Kristalia Georgieva, la guerra comercial iniciada por Estados Unidos representa una amenaza significativa para la economía mundial, instando a Washington a dar marcha atrás.

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De su lado, la Organización Mundial del Comercio presagió una aguda contracción de los intercambios mercantiles con posibilidad de una escalada hacia una guerra arancelaria propiamente dicha, lo que querría decir que la declinación de amplio alcance apenas había comenzado. La peor de las perspectivas es la que procede del propio vecindario hemisférico. Jerome Powell, presidente de la Reserva Federal de EUA, (Banco Central allí) en su primera reacción al anuncio de la embestida arancelaria dijo: «Nos enfrentamos a un panorama muy incierto con elevados riesgos tanto de mayor desempleo como de mayor inflación». A su entender, Estados Unidos está a las puertas de una desaceleración del crecimiento económico. Habría, en la mayor economía del mundo, un severo recorte de los ingresos personales que nutren las remesas que salvan a República Dominicana de un déficit extremo de balanza de pagos de impredecibles consecuencias. Una posibilidad no lejana ya que para Powell, los aumentos arancelarios serán significativamente mayores a lo previsto.

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