Opinión

Lepra

Enfermedad de Hansen

Afecta principalmente piel, nervios periféricos, mucosas de las vías respiratorias superiores y ojos, provocando lesiones cutáneas, pérdida de la sensibilidad, debilidad muscular que, si no se tratan puede producir discapacidades permanentes.

Enfermedad

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En la Biblia la palabra “Lepra” se menciona más de 40 veces desde sus textos más antiguos. No era sólo una enfermedad física común, sino también un símbolo de impureza, castigo divino por el pecado, requiriendo aislamiento social para proteger a la comunidad.

La lepra, conocida como enfermedad de Hansen, es una patología infecciosa crónica causada por la bacteria Mycobacterium leprae. Afecta principalmente piel, nervios periféricos, mucosas de las vías respiratorias superiores y ojos, provocando lesiones cutáneas, pérdida de la sensibilidad, debilidad muscular que, si no se tratan puede producir discapacidades permanentes.

Es curable con el tratamiento adecuado. No se transmite por contacto casual, contrario a lo que muchos piensan; se propaga por contacto cercano y prolongado con personas infectadas a través de gotitas nasales y bucales. No se contagia por un simple toque, abrazo o beso, pero, claro está, la información que usted puede tener al respecto le lleva a pensar que una persona afectada por dicha enfermedad pasó por la otra acera y ya usted está aterrado porque pudo contagiarlo. Ya lo dijimos, por suerte la patología exige de un contacto cercano, constante para transmitirse.

El período de incubación puede tardar años en expresarse, pero, dado el hecho de que se viene conociendo desde tiempos remotos, el temor a ella sigue siendo preocupante para una parte de la población, evitándose así una mayor propagación.

Las lesiones principales se manifiestan en la piel con manchas claras, rojizas, pérdida de la sensibilidad al tacto, calor o dolor. Las vías nerviosas son atacadas manifestándose con: entumecimiento muscular, deformidades en manos, pies (manos en garra, pies caídos). A nivel nasal: congestión crónica, hemorragias nasales. Trastornos oculares que pueden llevar a la ceguera.

Hoy día tenemos noticias positivas: la enfermedad es curable, sobre todo detectándola a tiempo, poco después de iniciado el tratamiento, ya no es transmisible. No debemos obviar que aún está presente en 120 países, más concentrada en Asia sudoriental. Según datos recientes (Weekly Epidemiological Record, Sept 2024): Brasil, India e Indonesia continúan notificando más de 10,000 nuevos casos.

Según OMS, la lepra está controlada en República Dominicana. Obligados estamos a destacar el trabajo realizado por el Instituto Dermatológico Dominicano y Cirugía de Piel Dr. Huberto Bogaert Díaz (IDCP) y el Patronato de lucha contra la Lepra. El profesor Bogaert encabezó la lucha contra esta patología, pudiendo hoy día nuestro país, en 2022, según datos de OPS/OMS, tener tasa de detección de nuevos casos de 0.93 por 100 mil habitantes y prevalencia de 0.26 por 10 mil habitantes.

Las repercusiones emocionales que trae consigo la Lepra: estigma social, discapacidad y el impacto psicológico que se expresa de manera frecuente con: depresión, ansiedad y cuadros psicóticos.

Más del 50% de las personas diagnosticadas sufren rechazo social con devastadoras consecuencias para sus vidas y las de sus familias; claro, nada comparable con lo que antes existía en el sentido de que, el paciente no podía acercarse a la familia ni a su comunidad, y el rechazo le llevaba a ser personanon grata.

Nuestro agradecimiento a los doctores Huberto Bogaert Díaz, Sócrates Parra, Eladio de los Santos, Mario Fernández, Antonio Coiscou. En relevo: doctores Luisa González de Bogaert, Rafael Isa, Juan Periche. Disculpas por los que escapan a mi memoria, pero que igualmente les estamos eternamente agradecidos por sus contribuciones al avance de la Dermatología a través del IDCP, servicios y apoyo en la formación de nuevas generaciones de profesionales.

Sugerencias:

* Cumpla el ciclo completo del tratamiento; afortunadamente, es proporcionado sin costo.

* Familiares y contactos cercanos deberán realizarse exámenes anuales, al menos por cinco años, para detección temprana.

* La pérdida de la sensibilidad en manos y pies requiere rutinas de autocuidado: busque lesiones nuevas, hidrate bien la piel, use guantes y calzado cómodo para evitar lesiones.

* Asista a grupos de apoyo y consejería, ya que el diagnóstico puede impactar su salud mental e integración social.

* Insistir en los esfuerzos para reducir el estigma y el rechazo social. La lepra tiene cura, los pacientes pueden llevar una vida normal.

Nuestro reconocimiento a todos los dermatólogos del país.

Sobre el autor
Julio Ravelo Astacio

Julio Ravelo Astacio