Opinión

Historia de La Victoria

El general Marcos Adón

Fue un restaurador y guerrillero contra la dictadura de

Marcos Adón

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El pasado miércoles, fui invitado a dar una conferencia sobre la historia del Municipio de La Victoria y su entorno rural, dentro del programa de la X Feria del Libro, que organiza la Asociación por el Desarrollo Educativo (ADEVIC).

Para mí fue de gran satisfacción encontrarme frente a decenas de estudiantes que escucharon, atentos y entusiasmados, mi humilde exposición.

Como nativo de La Victoria, específicamente de la sección La Ceiba, tuve el privilegio, en mi niñez, de escuchar en aquellas noches remotas, en medio de las fogatas, las leyendas de las comunidades rurales de mi pueblo, contadas por los ancianos que ya hoy no están con nosotros.

Recuerdo siempre las leyendas sobre el general Marcos Evangelista Adón, jefe de operación de las tropas del Ozama, en la Guerra de la Restauración, liderada por el prócer Gregorio Luperón. Fue el general Marcos Adón, quien, con su heroísmo, venció a los españoles del vapor “Majestad”, cuando navegaban por el río Ozama, con pretensiones de llegar hasta el Cibao, donde estaba el gobierno restaurador.

Sucedió la noche del 19 de septiembre de 1863 el combate que consolidó la posición dominicana y evitó la llegada de los españoles al Cibao. Recuerdo que el difunto Chacho Herrera, quien había nacido en 1885 y fue militar y alcalde de La Ceiba, contaba que los soldados dominicanos se tiñeron de negro para no ser divisados en la oscuridad.

Del general Adón circulaba en los campos la leyenda de su supuesta teriantropía o teriamorfismo, con capacidad para transformarse en un animal o en cualquier objeto, para así burlar al enemigo.

El general Marcos Adón usó la táctica de la guerra de guerrilla, fundamental para el triunfo de la causa restauradora, en el tiempo que duró la guerra. En honor a ese triunfo se bautizó con el nombre de La Victoria del Ozama al pueblito que antes se llamaba La Estancia.

Sobre el lugar de nacimiento del general Adón, algunos historiadores han especulado que nació en El Seibo, versión no documentada y fruto de la alegre imaginación de escritores que les huyen a las fuentes primarias.

El general nació el 25 de abril de 1835, en la comunidad de Mata Mamón, donde sus padres, José Lino Adón y Bernarda Abad, tenían sus predios. El doctor Raúl González, prominente intelectual de La Victoria, en una conferencia dictada el cuatro de febrero de 1979, en el Club San Antonio, por invitación de la Sociedad Cultural Amistad, explica que en Mata Mamón pasó su infancia Marcos Evangelista y luego se fue a estudiar a la ciudad, donde hizo sus estudios primarios.

Ingresó al ejército a la edad de 18 años y tuvo un rápido ascenso debido a que sabía leer y escribir, que era de gran prestigio para la época.

Tras el triunfo de los restauradores y la salida de las tropas españolas, ocupó la ciudad de Santo Domingo, junto al general Eusebio Manzueta, facilitando al general José María Cabral la toma del poder.

En 1868 se exilió en Curazao y luego en Saint-Thomas, por la persecución que contra los líderes restauradores desatara el presidente Buenaventura Báez. En abril de 1869 está en San Marcos, Haití, donde los generales José María Cabral y Gregorio Luperón firmaron un pacto para combatir al gobierno de Báez, con la ayuda del futuro presidente haitiano general Nissage Saget.

Se fue a Jacmel, sur de Haití, donde el general José María Cabral formó el batallón que ingresaría a República Dominicana por el sur para combatir al gobierno de Báez (Ver carta de Valentín Báez sobre Marcos Adón, del 18 de agosto de 1870, legajo 9, expediente 8, carta #17, Archivo General de la Nación).

El general Marcos Evangelista murió en Jacmel, Haití, el 19 de febrero de 1872, en momentos en que las tropas de Cabral se habían retirado momentáneamente a territorio haitiano para recomponer sus fuerzas.

Desde hace cierto tiempo, circula una foto de un señor muy mayor, con un bastón y un sable, a quien se atribuye ser el general Marcos Adón. Esa foto, que perteneció al archivo del historiador José Gabriel García y reposa ahora en el Archivo General de la Nación, no es de Marcos Evangelista, sino de su hijo Luciano Adón, quien fue por muchos años alcalde de La Victoria, durante la dictadura de Ulises Heureaux, y perteneció a la Logia Masónica. 

Sobre el autor
Pastor Vasquez Frias

Pastor Vasquez Frias