Hipólito
Generalizar siempre es peligroso, puede hacerse por descuido, por inobservancia, por ignorancia o por maldad, de todos modos, envuelve situaciones y personas que no debieron ser involucradas en declaraciones, acusaciones lanzadas al aire de manera alegre sin mostrar pruebas.
Es una práctica extendida declarar, denunciar, decir, acusar, en forma festinada e irresponsable, como si el derecho a la justa fama estuviera de vacaciones permanentes. Y no es así. A lo largo de la historia hay distintos calibres de hombres, tanto hombres públicos como otros que actúan en el frente del ejercicio privado del comercio, la industria, la profesión liberal.
En todos los casos, hay una clase de hombre cuya actuación pública y privada llama la atención por su coherencia, por su respeto a la buena convivencia, por su gestión en favor de la humanidad, por su excelente conducta en el manejo de fondos públicos.
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Aunque el principio es que el hombre es naturalmente honrado, que su conducta será siempre correcta, que ni por asomo emporcará sus manos con dinero y bienes ajenos, la realidad demuestra que no todos tienen un comportamiento correcto. Por eso el dicho “de todo hay en la viña del Señor”. Es cierto, hay de todo en la viña del Señor, de ahí que para igualar a las personas se dice que: “Todo ladrón juzga por su condición”.
Para evitar confusiones y que infundios y frases dejadas caer se conviertan en oro de buena ley, hay que reclamar respeto, ello así, por eso que dijo José Martí: “Cuando hay muchos hombres sin decoro, hay siempre otros que tienen en sí el decoro de muchos hombres. Esos son los que se rebelan con fuerza terrible contra los que les roban a los pueblos su libertad, que es robarles a los hombres su decoro. En esos hombres van miles de hombres, va un pueblo entero, va la dignidad humana.”
El ejemplo lo dio Juan Pablo Duarte quien devolvió 827 pesos de mil que le entregaron para atender las necesidades del incipiente Ejército del Sur, que ganó la batalla del 19 de Marzo.
Hoy, Hipólito Mejía pide al director del Consejo Estatal del Azúcar que demuestre que se benefició de los bienes del CEA que el funcionario denuncia fueron vandalizados en el período 2000-2004, en el cual Mejía fue presidente de la república.
El reto está ahí y el reclamo del expresidente espera respuesta orgulloso de su conducta pública y privada.