Guardianes de la verdad Opinión
Nelson Marrero Díaz.

Nelson Marrero Díaz.

Creado:

Actualizado:

Por Nelson Marrero Díaz

Compartí en WhatsApp un artículo y la primera reacción fue un chiste… o tal vez no exactamente: “¡Qué buen trabajo te hizo ChatGPT!”.

No había intención de dudar del texto, pero me hizo ruido ver hasta qué punto usamos sin cuestionar. Confiando, sin pensar.

Puede leer: La constitución pendiente de Olympe de Gouges

¿Cuántos estarán ahora mismo repitiendo datos que obtuvieron en menos de un minuto? Porque ¿quién se atreve a contradecir a papá GPT?

En medio de tanto contenido circulando, ya casi nadie verifica nada. O, al contrario, se duda de todo. Se asume que es obra de los modelos generativos, capaces de redactar desde una felicitación hasta una campaña completa.

Demasiado bueno para ser cierto. Esa es la lógica de estos tiempos: la postverdad, donde la emoción pesa más que la evidencia.

En un abrir y cerrar de ojos pasamos del “googlealo” al “pregúntale a ChatGPT”. Parece un cambio menor, pero no lo es. Dejamos de buscar para empezar a pedir. Ya no se profundiza: las informaciones se quieren completas, ordenadas y servidas en la cama. Lo inmediato desplazó la curiosidad. Lo cómodo reemplazó al criterio.

Los modelos generativos tienen un matiz que pocos conocen: lo que no saben, se lo inventan. Una IA puede opinar sobre otra, y lo hace sin pensarlo dos veces. ChatGPT, por ejemplo, no recomienda usar detectores como Quillbot o GPTZero porque los considera poco fiables. Lo paradójico es que muchos confían más en esos sistemas, que ni entre ellos se ponen de acuerdo, que en su propio juicio. La inmediatez seduce, pero también nos hace perder lo que impulsa a dudar, cuestionar, elegir. Porque, al final, hasta para utilizar inteligencia artificial hay que usar la suspicacia natural.

Sobre el autor
HOY DIGITAL

HOY DIGITAL

tracking