Más que un sueño: Lawrence, Basketball, Hispanidad
Samuel Luna
Quipes, pastelitos, mangú, sancocho, arroz, habichuelas rojas, merengue, edificios de ladrillos rojos cargados de historias, estructuras antiguas y funcionales, una bifurcación lingüística donde el inglés y el español muestran un baile sincronizado y respetuoso, negocios y cadenas de corte anglosajón; eso viví al pisar el suelo de Lawrence, histórica ciudad estadounidense insertada en el estado de Massachusetts.
En Lawrence existe una especie de magia cultural que nos succiona y deposita en nosotros un encanto que fortalece el valor de la hispanidad. En ese mosaico étnico, alimentado por un caldo cultural, también surgen desafíos sociales, uno de ellos es la desintegración de los valores dominicanos, debido a la pluralidad y complejidad cultural expuestas en el diario vivir de ese contexto. La población de Lawrence es de aproximadamente 90,000 personas y más del 50 por ciento son dominicanos. De hecho, la ciudad es prácticamente gobernada por el sector dominicano; el síndico Brian A. DePeña es dominicano, también el senador y concejales son dominicanos, muchas empresas pertenecen a familias dominicanas. Lawrence es como una provincia dominicana en el estado de Massachusetts.
En ese rico nicho —pero diverso—llega Sueños Basketball, un trabajo integral que nace en el corazón de un santiaguero, José Diloné (Joselito). Todos sabemos que una sociedad sin valores, sin identidad y sin integridad no podrá crecer de forma sólida, y será presa de una mediocridad que llevará a esa sociedad a una pobreza emocional, espiritual y física. Y precisamente el trabajo de Sueños Basketball no sólo es enseñar a esos niños y adolescentes a jugar un buen Basketball, José Diloné va más allá del juego y de la competencia, aprenden a pensar, a ser cortés, amables, afables, a leer, a orar, y a poner en práctica la disciplina que muchos hispanos no poseemos. La meta final es crear ciudadanos con carácter, con valores que sirvan para producir transformación en su contexto de acción.
¡Claro! Debo decirlo y recrearlo. Una experiencia que llevo en mi mente fue cuando José Diloné me invitó a la práctica de Basketball, todos los niños entraban a la cancha de práctica, pero ellos eran diferentes, esos niños saludaban, luego oraban y al final decían una especie de lema o credo reforzando el valor de la familia y su misión. Sueños Baskeball es más que un equipo o un club deportivo, es un espacio de formación de líderes para luego insertarlos orgánicamente en la familia, en la educación, en la política o en cualquier otra esfera social del país. José Diloné ha sido entrenador en España, en Colombia, en México y en la República Dominicana, pero lo más importante es que junto a su esposa Jacqueline Marte Diloné han decidido invertir su tiempo, vocación y energía a la ciudad de Lawrence y con el único propósito de generar cambios sustanciales en las familias de Lawrence.
Quiero aclarar que este artículo no es pago por Sueños Baskeball, no escribo por paga, pero decidí escribir de sueños porque hay más cosas positivas pasando que las negativas y muchas veces no hablamos de ellas. Escribo porque he sido impactado por el trabajo reformador que Sueños Baskeball está logrando de forma silenciosa pero constante en la ciudad de Lawrence. José Diloné, públicamente quiero darte las gracias, por la inversión de tu vocación y talentos, en una ciudad que no te vio crecer, que nunca pensaste vivir ahí. Gracias por seguir las coordenadas de Dios en una sociedad inclinada a buscar lo que nos da fama y renombre. Gracias a tu equipo, al Síndico Brian De Peña, y a todos aquellos que trabajan de forma imperceptible pero con intencionalidad. La enseñanza que me llevo en esta experiencia es que los deportes deben transformar comunidades, no sólo ganar un juego, recibir aplausos y llevar una simple medalla para colgarla en la habitación.
Termino diciendo y con autoridad lo siguiente: Cualquier juego, deporte, ciencia, estudio, negocio, religión, lectura, pasa tiempo, relación, propiedad, si no genera a través de nosotros en los demás un sentir de dignidad y transformación solo hemos perdido el tiempo. Todo lo que hagamos debe modelar, animar, inspirar y transformar. Por eso decidí escribir sobre Sueños Baskeball.