Calificación
La paradoja económica
En buen dominicano, hay que buscar un dineral para pagar solo los intereses de la deuda que algunos estiman que superarán los 300,000 millones de pesos este año.
La paradoja económica.
Resulta paradójico que al mismo tiempo se presenten dos escenarios completamente distintos sobre la situación económica dominicana. Uno Fitch Rating y otro el Banco Central.
Fitch Rating, una de las agencias calificadoras de riesgo más prestigiosas del mundo, en un informe calientico, recién sacado del horno, mantuvo la calificación BB-, pero cambió el diagnóstico de la economía dominicana de “positiva” a “estable”, basado en varios criterios.
Sostienen que “el crecimiento ha quedado por debajo de su media histórica en los últimos años. Se ralentizó hasta el 2,1% en 2025, impulsado por la debilidad de los sectores de la construcción y la industria manufacturera, y se situó en una media del 3,1% entre 2023 y 2025, por debajo de la mediana BB del 3,9% y de la media histórica del país que ronda el 5%”.
Este dato es demoledor para el gobierno porque evidencia que la economía crecía más en los gobiernos que antecedieron al presidente Abinader. Es como un fantasma que cada noche le interrumpe abruptamente el sueño profundo de los tecnócratas del cambio recordándoles que piensen en su legado porque antes crecíamos más.
Y no se trata de tomar este dato sin contexto, desconociendo los choques externos que ha atravesado la economía dominicana bajo la gestión del presidente Abinader —la covid 19, invasión rusa a ucrania, la crisis inflacionaria que provocó esa invasión, los aranceles del presidente Trump y la incertidumbre global, la crisis de Irán y el estrecho de Ormuz— sin embargo, cuando se observan actualmente los sectores externos de la economía: inversión extranjera, exportaciones, remesas, turismo, zonas francas y reservas internacionales, la marcha ha sido positiva.
Empero, el peligro ha sido los componentes internos de la economía que han contribuido al desplome del crecimiento: la construcción. Este sector tan vital para la salud de la economía por su aporte al Producto Interno Bruto (PIB), registró tasas de crecimiento negativas entre el 2024 y 2025, que fluctuaban trimestralmente entre 2.2%, 3.3%, 1.2%, 1.3%.
Por tal razón el informe resalta que uno de los factores que debilitó el crecimiento económico fue el sector de la construcción.
Otro elemento preocupante es el tema de los intereses de la deuda. Según la agencia calificadora “la carga de los intereses sigue lastrando el perfil crediticio, en un contexto de una base de ingresos relativamente baja. La ratio de intereses sobre ingresos aumentó hasta el 21.9% en 2025 desde 20,7% en 2024, la más alta entre los países con calificación BB y el doble de la mediana de los BB”.
En buen dominicano, hay que buscar un dineral para pagar solo los intereses de la deuda que algunos estiman que superarán los 300,000 millones de pesos este año.
Uno se pregunta. Si la deuda pública consolidada ha crecido en más de 20 mil millones de dólares en esta gestión y ha inversión pública ha sido muy débil: ¿A dónde ha ido a parar ese dinero?
Otro elemento explosivo del informe es la referencia a los indicadores de gobernanza medido a través del Indicador Mundial de Gobernanza (WGI), por sus siglas en ingles. Donde dice: “La República Dominicana tiene una clasificación WGI media, en el percentil 55, lo que refleja un historial reciente de transiciones políticas, un nivel moderado de derechos de participación en el proceso político, una capacidad institucional y un estado de derecho moderados, y un grado de corrupción bastante alto”.
Es decir, en los tiempos de “transparencia” y de la supuesta “lucha contra la corrupción”, no solo las encuestas reconocen que la corrupción sigue estando entre los principales problemas del país, sino que la propia agencia reconoce que existen altos niveles de corrupción en República Dominicana.
El Banco Central, sin embargo, marca distancia de ese pesimismo y recoge datos más optimistas medidos a través del Índice Mensual de Actividad Económica (IMAE), que registran un incremento interanual de 5.1% y cuando se desglosa por sectores se evidencia un repunte de la construcción 8% en el mes de marzo, la manufactura 7.8% y otros sectores importantes. Lo que, evidentemente, resulta paradójico y contradictorio con lo antes expuesto, a la vez, por supuesto, muy positivo para la economía dominicana. Espero que no sea un repunte coyuntural y que la dinámica de marzo marque un punto de inflexión económico estructural de esta administración.
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