Opinión

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Dirigentes y voceros PLD-FP se han lanzado a una campaña para montar la idea de que el gobierno debe dejar fuera del Seguro Nacional de Salud, SENASA, a alrededor de 2 millones de pobres incorporados por el gobierno del presidente Luis Abinader.

Aunque la Ley General de Salud debió aplicar sus principales reivindicaciones en 10 años, que abarcaron principalmente gobiernos de Leonel Fernández y Danilo Medina, fue Luis Abinader quien en lo relativo al SENASA introdujo los mayores éxitos en la materia, incluyendo universalizar la cobertura de la seguridad social en salud.

En los gráficos anexos se observa que en una comparación resumen del último año de gobierno del PLD, 2019, y el último de los 4 de Abinader, 2024, el Senasa prestó muchos más servicios médicos en valores autorizados, población de usuarios y atenciones de alto costo.

Por eso el debate tiene una connotación política, y eso es una pena que un tema de tanta importancia de estado y para los esfuerzos por disminuir la desigualdad entre los que más y los que menos tienen se vea reducida a las tradicionales y estériles discusiones políticas que nos gastamos. Y pongo un ejemplo muy contrario a lo que ocurre ahora.

Cuando los presidentes Leonel Fernández y Danilo Medina construyeron las líneas 1 y 2 del Metro, muchos colegas comunicadores y políticos criticaron esas inversiones.

Pero quienes toda la vida hemos sido coherentes en la defensa de la cohesión social, del derecho del pueblo a que le sean mejoradas sus condiciones de vida, defendimos esas inversiones.

Sabíamos que con esas inversiones de capital aumentarían el endeudamiento y el déficit público que arrastraba el país desde 2012, pero era a cambio de que los pobres pudieran transportarse con dignidad, prontitud y a más bajo costo, y eso nos bastaba.

Sabíamos que esas inversiones, que agravarían la deficiencia histórica de las finanzas públicas, le redituarían beneficios políticos a la competencia, pero puesta en la balanza esa ventaja de la competencia política y el beneficio a los pobres, para nosotros pesó más la conveniencia a los más desfavorecidos.
Nos constaba que las leyendas urbanas atribuían alto grado de corrupción en las construcciones de esas obras, y que su principal ejecutor fue destituido por el presidente Danilo Medina, luego de que Alicia Ortega le demostró que carecía de bases para justificar la tenencia de enormes recursos económicos.

Ante tan escandalosa situación nos dijimos que correspondería al presidente Leonel Fernández, que nombró a Diandino, y a Danilo que lo destituyó explicarle al pueblo qué pasó ahí, y que a la justicia correspondería establecer las consecuencias de lugar.

Pero que las “indelicadezas”, si las había, para nada debían afectar la credibilidad y la buena imagen del sistema de transporte devenido en milagroso para los pobres.

Ahora, por cierto, se cuidan muy celosamente los bienes del pueblo, no hay “indelicadezas”, pues estamos en un gobierno en el que no hay corrupción administrativa, puede haber algún descerebrado que pudiera arriesgarse a meter mano, aunque todos sepamos que, si lo descubren, se fuñe. Y eso debiera ser respetado y reconocido por los líderes de la oposición.

Ahora, cuando el presidente Luis Abinader y el gobierno del PRM y aliados decidieron mejorar los servicios de salud a los pobres, servicios que en las costosas clínicas privadas le era imposible lograr, el pasado PLD-FP demanda a voz en cuello que saquen a los dos millones de pobres que afilió Luis, porque eso afecta el endeudamiento y el déficit público.

Cuando ellos incrementaron el endeudamiento y el déficit fiscal, entonces era bueno. Ahora, cuando se incrementan para darle salud a los pobres, generar equidad y capital social, es malo.

Los resultados que presentan estos gráficos adjuntos evidencian una que en Senasa la gestión Abinader ha hecho una diferencia del cielo a la tierra con la del PLD, tanto en los servicios médicos autorizados, en población asistida y en servicios de altos costos.

Eso evidencia que las críticas del PLD y la FUPU y las presiones para que Senasa saque de sus servicios a millones de pobres son de orden político.

El problema de esos amigos es la incoherencia ante la sensibilidad social. Si lo que hacen beneficia especialmente a ellos económica y políticamente, es bueno. Pero si no es así, es malo.

Fíjese el lector cómo esa incoherencia se expresa en que llegaron al gobierno para inaugurarle al pueblo un Nuevo Camino y terminaron haciendo todo lo contrario, coronándose como los reyes de las peores mañas de la vieja política.

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Nelson Marte

Nelson Marte