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QUÉ SE DICE

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Yeni Berenice.- ¿Puede Yeni Berenice Reynoso, Fiscal del Distrito Nacional, invocar su derecho constitucional a expresarse para justificar sus críticas públicas a las acciones del gobierno del cual forma parte? La pregunta abre las puertas a un debate que podría resultar interesante y enriquecedor, pues la independencia de criterio que para algunas cosas exhibe la funcionaria está dando de qué hablar, sobre todo entre el oficialismo y sus bocinas, que no la han tratado muy bien últimamente. Pienso que, como ciudadana, Yeni Berenice Reynoso puede opinar con entera libertad sobre lo que entienda pertinente y cuando lo crea necesario en ejercicio de un derecho que le otorga la Constitución, pero desde el momento mismo que aceptó asumir una responsabilidad pública tan grande ese derecho está mediatizado por una serie de factores inherentes a esa responsabilidad. Cuando se toma la libertad, en medio de los esfuerzos de su gobierno por atajar la imparable delincuencia, de cuestionar la efectividad de los patrullajes militares nadie escucha a la joven y talentosa muchacha de Santiago sino a la Fiscal del Distrito y lo que esas críticas significan. ¿Qué cree usted que pasaría si el jefe de la Policía acusa a los guardias que custodian la frontera de hacerse de la vista gorda frente al contrabando? ¿O si el director de Migración critica el pobre manejo de la Cancillería de la crisis de los pollos y los huevos con el vecino Haití? ¡Ningún gobierno aguanta tanta libertad de expresión de sus funcionarios! Alguien tiene que recordarle a la Fiscal del Distrito Nacional que su condición de funcionaria pública limita y condiciona su derecho a expresarse, y las razones son tan obvias –empezando por el elemental respeto al principio de jerarquía– que sería una ofensa a su inteligencia pensar siquiera que las ignora. Desde luego, si ejercer ese derecho es tan importante siempre tiene la opción de renunciar al cargo, con todo lo que eso implica para bien y para mal. ¡Y que viva la libertad!

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