Qué se dice
Narcoaguacatero
La queja externada por fray Arístides Jiménez Richardson, coordinador de la Pastoral Penitenciaria, por el intenso tráfico de drogas que existe en la cárcel de La Victoria a pesar de la vigilancia que se supone prevalece en ese recinto penitenciario, ha empezado a rendir sus frutos.
El vocero de la Dirección Nacional de Control de Drogas, Roberto Lebrón, reportó ayer el apresamiento de un hombre que intentó introducir a La Victoria ocho libras y media de marihuana escondidas en una carretilla llena de aguacates, que entregaría, para su comercialización, a un hermano suyo preso por narcotráfico. En esta oportunidad el narcoaguacatero, como se le bautizó de inmediato, pudo ser descubierto por agentes de la DNCD que realizaban una requisa sorpresiva, pero resulta evidente que no siempre será así, pues los que se enriquecen con el tráfico de drogas en La Victoria no paran de inventar formas y maneras de burlar la vigilancia de los custodias, cuando no los sonsacan o les convencen, a cambio de un peaje desde luego, de hacerse de la vista gorda. Por eso hay quien dice que detener ese tráfico va a ser uno de los más difíciles retos que tiene por delante el general José Ignacio Salvador, tanto así que en la Procuraduría General de la República están convencidos de que es más fácil construir un nuevo y moderno recinto penitenciario que cerrar la llave por donde entran los vicios a ese antro de perdición.
Sin presiones
No es por nada, pero sería interesante saber cuál hubiera sido la respuesta de Julio César Valentín, presidente de la Cámara de Diputados, si quien amenaza con cercar el Congreso Nacional para exigir que los legisladores aprueben o rechacen tal o cual proyecto de ley no es el cardenal Nicolás de Jesús López Rodríguez sino Juan Hubieres y su belicosa tropa, el padre Rogelio, el cura que más rinde de este país, y su turbamulta de irredentos, o la gente del Foro Social Alternativo. ¿Sería tan consecuente, comprensivo y tolerante como para decir, como en el caso del cerco humano conque amenazan los obispos, que esa vigilia no entraña ningún tipo de presión para nuestros legisladores? Permítasenos dudarlo, como probablemente lo dude usted también. Nadie espera que un político joven y talentoso como el presidente de la Cámara de Diputados, con todo un futuro por delante, sea quien enfrente a la Iglesia Católica y todo lo que representa en este país, pero con el permiso del señor Valentín y sus colegas hay que decir -con todo respeto- que lo que propone el Cardenal y respaldan los obispos con el propósito de convencer a nuestros legisladores de que no aprueben la despenalización del aborto constituye una presión muy difícil de resistir. Es cuanto.
La huelga
Desde que el gobierno y sus estrategas se dieron cuenta de que la huelga convocada por el Foro Social Alternativo era inminente hicieron todo lo humanamente posible, y un poco más, para endosarle la responsabilidad de su organización y financiamiento al PRD y su candidato presidencial el ingeniero Miguel Vargas Maldonado, en un claro, evidente y deliberado esfuerzo por restarle legitimidad al paro, pero también de dañar su imagen política asociándolo a una forma de protesta que si bien constituye un derecho legítimo de los ciudadanos y ciudadanas en cualquier democracia que merezca ese nombre por aquí hemos terminado degradando ese derecho de tanto abusar de él o simplemente poniéndolo al servicio de intereses espurios. Por eso la primera reacción del gobierno ha sido para estrujarle en la cara a Vargas Maldonado el fracaso de una huelga que el principal candidato de oposición acaba de definir como un plebiscito contra el presidente Fernández y las políticas de su gobierno. Parece que, también en materia de huelgas, cada quien habla de la fiesta según como lo fue o los intereses que representa.¡Cosas de la política!